Fumadores en peligro
Julia Navarro
15/02/2005
No fumo, hace quince años que lo dejé, de manera que no soy parte interesada y puedo opinar con cierta distancia del proyecto del Ministerio del Interior para prohibir fumar cuando se conduce. Que fumar mata es evidente. Mata porque provoca cáncer, eso es indiscutible, de manera que bienvenidas sean todas las campañas para concienciar a los ciudadanos de que abandonen el hábito de fumar. Y no menos importante es que esas campañas vayan dirigidas a los más jóvenes, a los adolescentes que no saben rechazar el cigarrillo que otros les ofrecen. Ahora bien, intentar prohibir fumar en el coche con el argumento de que ir fumando provoca accidentes me parece una exageración. Y no, no se puede comparar ir fumando un cigarro con ir hablando por el móvil porque no es lo mismo.
Desde el Ministerio del Interior se están haciendo esfuerzos, como nunca antes se habían hecho para hacer frente al problema gravísimo de los accidentes de tráfico. El ministro José Antonio Alonso, con las medidas que ha puesto en marcha, está logrando reducir las cifras de siniestralidad gracias a esa política vigilante para que los conductores utilicen el cinturón de seguridad, impedir la utilización del móvil mientras se conduce, combatir el exceso de velocidad, etc. Claro que la pregunta que cabe hacerse es ¿qué otros factores influyen en los accidentes? Y aquí la respuesta es variada. Influye el estado de la carretera, la señalización, la iluminación de la carretera, el estado del coche que se conduce, la climatología, las condiciones físicas del conductor, etc. Porque un dolor de cabeza o de estómago a lo mejor pueden influir en la conducción. O ir discutiendo con tu pareja. O el llanto de un bebé. Quiero decir que hay miles de factores que pueden poner nervioso o hacer que un conductor se despiste, y a nadie se le ocurriría decir que hay que prohibir conducir cuando duele la cabeza, o no viajar con bebés por si lloran.
En mi opinión, está muy bien incrementar las medidas de seguridad y prevención para evitar los accidentes, pero sin llegar al absurdo. A mí me parece que prohibir fumar es un exceso, e insisto en que lo digo desde mi condición de no fumadora. Además, qué quieren, no me termino de creer que haya una estadística sobre número de accidentes en relación con conductores fumadores. No digo que uno no se pueda despistar mientras enciende un cigarro, pero no mucho más de lo que te distraes mirando un cartel con un anuncio. Hay que combatir las causas de los accidentes, pero sin llegar al absurdo en las medidas a adoptar.
OTR/PRESS