El jardin de los bonsáis
Curri Valenzuela
17/02/2005
Los bonsáis que tan amorosamente cultivó en La Moncloa Felipe González ya están en un museo, botánico por supuesto, pero quien fuera su secretario de Estado de Seguridad, Rafael Vera, aún tiene que penar siete años de cárcel por haberse quedado con 140 millones de las antiguas pesetas de fondos destinados a la lucha antiterrorista y su ex ministro de Sanidad Julián García Valverde se sienta estos días en un banquillo de la Audiencia Nacional junto a otros trece acusados por haber cobrado, cuando fue presidente de RENFE, cinco mil millones de pesetas de comisiones de los fabricantes de AVE Madrid-Sevilla, aquel que se inauguró cuando la Expo y también en la época más álgida de la corrupción en los Gobiernos del PSOE.
Pero Felipe González, que salió inmaculado y sin salpicarse de tantos delitos cometidos por sus subordinados sin que se haya podido demostrar que él ni siquiera se enteró, anda ya ocupado en transitar por las páginas de la Historia. Ayer le vimos tan orgulloso de lo que considera una de sus labores más perdurables, haber criado más de cien bonsáis en sus ratos libres de presidente del Gobierno, que han pasado a la posteridad instalados en un pabellón especial del Jardín Botánico de Madrid.
Además de los amantes de los árboles en miniatura, los españoles podremos recordar, al ver los bonsáis, otros tiempos que la Justicia no acaba de relegar al olvido. ¿Habrá una sabina enana en memoria de Luis Roldán, un tejo en miniatura para recodar a Vera, un bosquecillo de pinos dedicado a Aída Alvarez? Aunque no les pongan la correspondiente placa, sin duda muchos de los visitantes del Jardín Botánico realizarán esa asociación entre los bonsáis y otros quehaceres de González en La Moncloa.
OTR/PRESS