Ni agua
Consuelo Sánchez Vicente
15/02/2005
El presidente del Gobierno ha respondido, en mi opinión de forma satisfactoria, a la exigencia del líder del PP de que desmienta "con claridad, contundencia y determinación" los rumores sobre supuestos contactos con ETA que circulan por los mentideros madrileños. Tras recordar que "escuchar" es un estadio previo a "negociar" e incluso a "dialogar", Zapatero aseguró a Luis del Olmo en Punto Radio que el actual Gobierno "sólo está dispuesto a escuchar a los violentos si cesan radicalmente en la violencia", que es muy consciente de que las dos negociaciones que ha habido hasta ahora entre el Gobierno y ETA (la de Felipe González y la de José María Aznar) "condujeron al fracaso" y que no le parece "responsable ni serio" que, "sin haber ningún proceso ni de escuchar ni de dialogar ni de negociar" con ETA, algunas fuerzas políticas estén alimentado los rumores de negociación.
Por lo que yo sé, y algo tengo preguntado sobre este asunto, no se puede descartar que, en un momento anterior a este, Zapatero haya podido caer en la misma tentación que cayeron en su día González y Aznar: pensar de buena fe que se daban las condiciones para ser él quien se pusiera la medalla de alcanzar "el final dialogado de la violencia". La política es muy dada a confundir los deseos con la realidad. Y, en el caso que nos ocupa, la confusión es especialmente comprensible. Pocas cosas deseamos más, no sólo los políticos, que ver el final de ETA. Pero, creo que lo que acaba de decir el presidente no deja duda alguna de que, esta vez, el sueño ha terminado antes incluso que en los dos casos anteriores: es decir, antes de empezar.
Con ETA no valen los tratos sino los hechos. Y lo que los hechos dicen es que la 'rama de olivo' que decía traer en la mano Otegi de parte de ETA era en realidad un rifle 'Tompson' del calibre 7mm. con mira telescópica con el que el etarra detenido el sábado en Basauri tenía orden de asesinar a varios altos cargos del PP y el PSOE vasco. Asumir que la pesadilla solo acabará cuando derrotemos a ETA es la única forma de no caer en la trampa de la nueva tregua con que ha querido engatusarnos Batasuna. Que durante un tiempo hayan conseguido engañarnos otra vez, en vez de para alimentar el intercambio de reproches entre quienes al fin y al cabo compartimos 'la trinchera de la paz', debería servir para renovar nuestra apuesta por la única política que ha acreditado su eficacia contra ETA y Batasuna: la firmeza judicial y policial, sin concesión alguna ni a los asesinos, ni a sus cómplices.
OTR/PRESS