La Oposición... se opone
José Cavero
16/02/2005
Dos de los tres presidentes del PP, Rajoy y Aznar, comparecieron el martes en dos actos, en Bruselas uno, en Madrid el otro, para hacer clara demostración de su oposición al Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero. Uno y otro actuaron con notable despliegue de medios: el primero, estuvo acompañado por un grupo de sus propios europarlamentarios y por enviados especiales de varios medios, y tuvo por escenario el Parlamento Europeo, adonde llegó con unos cuantos mensajes bien claros: si la abstención o los "noes" son muchos el domingo que viene, el único responsable será Zapatero por no haber defendido con suficiente contundencia los intereses de España en la UE. Rajoy ha continuado una propaganda del "Sí" que parece del "No", en la que proclama una y otra vez que si el texto no se aprueba eso "no supondrá que se paralice la construcción de Europa. No pasa nada". En medios políticos sigue existiendo la muy generalizada impresión de que un número importante de simpatizantes, e incluso de dirigentes, del PP, preferirán abstenerse o votar "No" para castigar al presidente del Gobierno. No deja de sorprender que Rajoy aprovechara su mitin de Bruselas, no sólo para proclamar que el Gobierno de Zapatero no ha defendido suficientemente los fondos de cohesión para España, sino también para criticar que no haya defendido el valenciano, haya propiciado la devolución del archivo de Salamanca a Cataluña o se haya opuesto y haya paralizado el Plan Hidrológico y el trasvase del Ebro...
En cuanto a José María Aznar, ex presidente del Gobierno, presidente de honor del PP y profesor en Georgetown, apareció también con una muy notable cohorte de acompañantes ilustres, particularmente en la disciplina económica, en la presentación del Observatorio Económico de la Fundación Faes que también preside. Juan Velarde, Juan José Toribio, Alberto Recarte, José Luis Feito, Juan Iranzo, Joaquín Trigo, Francisco Cabrillo, José Raga... aportaron sus propios análisis sobre la marcha de la economía española. Y Aznar compendió los mensajes: hay riesgo de desaceleración de la economía española, proclamó, precisamente el día que se conocía el crecimiento de la riqueza nacional, o PIB, de 2004, de un 2,7 por ciento, mientras se producen revisiones a la baja en las previsiones de crecimiento de los restantes países de la Unión. O sea que, siquiera por el momento, los de Aznar, por fortuna, son "meros gritos de que viene el lobo", como los definía un economista "de la oposición a la oposición", o sea, del ala gubernamental. En esa presentación de planteamientos básicos y propósitos de actuación, Aznar se definió y definió a Faes: "Somos liberales, creemos en la propiedad privada, en la libertad individual, en la libertad de empresa, en la libertad económica, en la estabilidad de las instituciones como ingrediente esencial de la prosperidad, en la existencia de mercados flexibles que cumplan la función de asignar eficientemente los recursos". Y completó el cuadro apelando a un Estado que provea los bienes públicos necesarios sin incurrir en un tamaño excesivo y que recaude los impuestos más bajos posibles. Ni una palabra de atención, aliento o esperanza a los desfavorecidos de la Tierra, o a los necesitados de alguna clase de ayuda de ese Estado competitivo, neutro y mínimo.
OTR/PRESS