¿Se prepara un sunami económico?
Lorenzo Bernaldo de Quirós
10/02/2005
Pedro Solbes presentó el Programa de Estabilidad del Reino de España para el período 2005-2008. En él se dibuja un escenario rosáceo, un crecimiento del PIB del 3 por 100 durante ese período, cuya materialización nadie sabe como se producirá a la vista de las acciones y omisiones de la política gubernamental. Ni siquiera la herencia legada por el tandem Montoro-Rato da para tanto; es decir para crecer otros cinco años sin tomar ni una sola medida que prolongue el ciclo expansivo iniciado en 1996. Ninguno de los datos disponibles permite confiar en una prolongación de la época de "vacas gordas". La mejor hipótesis es un progresivo debilitamiento o un estancamiento de la economía nacional en tasas alrededor del 2,5 por 100. Si esta escenario se consolida, tardaremos una generación en alcanzar los niveles de vida disfrutados por nuestros socios de la Unión Europea.
Aunque la España alegre y confiada no percibe todavía las corrientes profundas que se forman bajo la superficie económica, la situación es inquietante. El PIB se desacelera y la convergencia con Europa se frena. La distancia entre la inflación española y la de la UEM se amplía. La competitividad exterior va en picado como lo refleja el déficit por cuenta corriente más alto de la historia democrática, el 4,6 por 100 del PIB. El sector exterior realiza una aportación negativa al incremento del PIB de 2 puntos. Las exportaciones españolas han perdido cuota en todos los mercados mundiales. Incluso el saldo turístico se ha reducido en un 4,2 por 100 en 2004. El empleo y la tasa de actividad crecen pero a menor ritmo que en 2003. Esta es la radiografía económica de España que a diferencia de lo ocurrido en el pasado reciente.
Los principales indicadores de confianza muestran un deterioro de las expectativas de las familias y de las empresas. En 2004, la inversión extranjera directa en España ha caído en un 78 por 100. El Gobierno genera desconfianza por falta de una dirección única de la política económica, por el continuo intervensionismo estatal en las empresas, por la existencia de anuncios contradictorios, por la ausencia de reformas. La situación del equipo Solbes recuerda a la de aquellos fuertes del Lejano Oeste rodeados de indios por todas partes y con el Séptimo de Caballería incapaz de romper el cerco. Hasta el momento, las cosas no empeoran porque la herencia recibida era excelente y porque la coyuntura internacional ha mejorado. Sin embargo, el panorama puede ensombrecerse de manera radical si se producen algunos "ligeros" cambios.
La sociedad española parece creer que la prosperidad y el bienestar logrados durante los últimos años son un fenómeno natural, lo que es un error monumental. Bajo las aguas tranquilas de la economía española, las fuerzas del sunami comienzan a conjurarse y, si no se produce un giro radical en la estrategia económica del Gobierno, arrollarán los avances realizados en los dos mandatos del PP. En estos momentos, estos negros augurios caen el tierra muerta pero por desgracia se producirán antes o después si el gabinete ZP prosigue por su actual senda.
OTR/PRESS