Causas y efectos en Política
Abelardo Gómez Márquez
13/02/2005
No son pocos los casos en los que un político se esfuerza en hacer entender que, cuando sale algo mal, la culpa la tienen otros. Y en esta guerra de lanzamiento de responsabilidades, se suelen establecer algunas relaciones causa-efecto que son poco claras, en la misma medida que manipuladoras. Pongo un par de ejemplos, para que veamos lo que les indico.
Hemos escuchado, en más de una ocasión, alguna de las siguientes afirmaciones: “La culpa de la Guerra Civil española la tuvo el PSOE”, “La culpa de los atentados del 11-M es de Aznar porque participó en la Guerra de Iraq”. Seguramente, cualquiera de las dos tiene un buen número de seguidores, pero intentaré demostrar que son falsas, manupuladoras, estableciendo relaciones causa-efecto interesadas.
La primera fue pronunciada recientemente por Fraga, aunque no creo que fuese su autor. Veamos, el PSOE pudo hacer las cosas tremendamente mal a principios de los años 30, pero la propia democracia establece mecanismos para atacar al PSOE, desde la propia democracia, sin salirse de ella. Se pueden presentar mociones de censura, mociones de reprobación, se pueden convocar manifestaciones para hacer ver a la ciudadanía que la gestión política no va bien e, incluso, se puede aguantar hasta finales de la legislatura para intentar ganar las siguientes elecciones. El Golpe de Estado del 36 es únicamente responsabilidad del que da el Golpe de Estado, sin que se pueda decir que ha sido provocado para hacerlo. Ésa es la verdadera causa-efecto.
En el segundo caso, no menos triste que el anterior, se ha intentado responsabilizar al anterior Presidente del Gobierno, por su participación en la foto del Trío de las Azores. Quizá a Aznar se le puede responsabilizar de haber llevado una situación inestable en Iraq, pero no de ninguna de las muertes que allí tuvieron lugar. Y tampoco aquí. Los únicos responsables de las muertes en Madrid son unos locos, dementes, que tuvieron una cierta facilidad para adquirir explosivos y hacerlos detonar. Y no se puede legitimar los atentados otorgándoles el beneficio de la racionalidad: esa gente no está suficientemente cuerda, no distingue entre el bien y el mal, y por eso cometieron los atentados.
Tan sólo les cuento esto para que andemos más vivos a la hora de escuchar lo que nos dicen nuestros políticos, y ver si realmente no son relaciones interesadas causa-efecto, que, con toda seguridad, las habrá.