Lecciones de Europeísmo
José Cavero
10/02/2005
Tanto ha llegado a “cantar” la campaña del PP a favor de la Constitución Europea en el referéndum del próximo día 20, que le han llegado toques de atención desde los puntos más diversos: desde la propia Unión Europea y sus máximos dirigentes de la internacional democristiana-liberal PPE, desde el PSOE de Zapatero y hasta desde el PNV de Imaz, por igual. Todos han observado que en la argumentación empleada por los dirigentes del PP en sus mítines había suficiente materia como para entender que, subliminalmente, la principal fuerza de la oposición no estaba pidiendo el sí, sino el no, o acaso la abstención. Recuérdese hasta qué punto tanto Rajoy como Acebes, presidente y secretario general, han aprovechado cada uno de sus mítines para hacer un canto al europeísmo, bien es cierto, pero enseguida le añadían que la Constitución elaborada y sometida a votación no terminaba de ser la que más les hubiera gustado, porque les parece que en el Tratado de Niza se da mejor tratamiento a España que en la “Constitución de Zapatero y de Giscard”... Los socialistas llegaron a hablar de un “sí con la boca pequeña”, y desde el PNV, el propio presidente Imaz ha recordado el episodio que protagonizó Fraga cuando el referéndum de la OTAN: don Manuel pidió entonces la abstención con tal de oponerse al socialismo de González...
Total, que los populares han mostrado su enfado por estas “lecciones de europeísmo” que están recibiendo de todos los demás, en una recta final de la campaña a la que queda ya poco más de una semana para tratar de convencer a los ciudadanos de la necesidad de acudir a los colegios electorales “porque se trata de Europa”, y porque nos jugamos más de lo que parece, en este test...
No es improbable que en lo que queda de tiempo de campaña, los populares introduzcan alguna rectificación en su estrategia, de modo que resulten más directos y se apunten menos al doble juego que hasta ahora venían mostrando: “si ganamos, ganamos todos, y si perdemos yo también gano, porque pierde Zapatero”. Dando por hecho que una participación escasa de votantes también es una forma de derrota.
De momento ése es el gran miedo. No tanto a que los noes resulten más que los síes, sino que los participantes sean derrotados en porcentaje por quienes prefieran “pasar” de consulta por no haber sido convencidos suficientemente de su necesidad, o porque no tengan suficientemente asumida la importancia de concurrir a estas urnas del día veinte. Las más recientes encuestas alertan sobre la eventualidad de que el bando de la abstención pudiera aproximarse al sesenta por ciento. Sería un pésimo dato para los partidos convocantes, del gobierno y de la oposición, pero también para los restantes países de la Unión, que estarán observando lo que hace “la muy europeísta España”, “los primeros de Europa”...
Enrique Barón acaba de declarar que “la participación irá bien a partir del 40 por ciento”. Es un dato demostrativo de lo bajo que está puesto el listón del 20-F...
OTR/PRESS