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El presidente Chaves en La Habana
Carlos Carnicero
08/02/2005
El presidente de la Junta de Andalucía ha estado en Cuba en el contexto de una gira centro americana para visitar los proyectos de cooperación que tiene el Gobierno andaluz en distintos países del área. Algo que para el Partido Popular es un despilfarro y un apoyo al Gobierno de Fidel Castro, porque los seguidores de la doctrina de Aznar entienden que el tratamiento que hay que darle a Cuba es el del cerco medieval, algo que llevan aplicando los Estados Unidos de Norteamérica desde hace cuarenta y cinco años con el único resultado del enroque y fortalecimiento del régimen de Fidel Castro. Pero como el universo de Cuba flota en un mar de paradojas, se da la circunstancia de que uno de los disidentes con los que pudo entrevistarse Manuel Chaves, Eloy Gutiérrez Menoyo, ha recibido un apercibimiento del Gobierno de George W. Bush, que le amenaza con penas de hasta diez años de cárcel, por violar el embargo que Norteamérica tiene decretado contra Cuba, por viajar a la isla, algo que Bush ha prohibido a los cubanos que viven en los Estados Unidos.
Eloy Gutiérrez Menoyo tiene un sólido pedigrí de veintidós años de cárcel por enfrentarse al Gobierno de Fidel Castro y decidió, hace casi un año, instalarse en Cuba para llevar su proyecto de disidencia política desde el interior de la isla. Sin embargo no es un disidente al gusto del PP ni del Gobierno de Bush, porque entiende que sus discrepancias con el régimen de Cuba no pasan por los padecimientos que para el pueblo cubano significan la política de embargo decretada por los Estados Unidos y que ahora acaba de modificar la Unión Europea por iniciativa del Gobierno socialista español.
Ahora que los populares tildan de blanda la política socialista frente a Fidel Castro y pontifican sobre la forma de proteger a la disidencia cubana, los seguidores de José María Aznar tienen la magnífica oportunidad de denunciar que el Gobierno de Bush, en aplicación de sus "principios de libertad para Cuba", tiene la intención de meter en la cárcel durante diez años a un disidente cubano que entiende la lucha por la libertad en Cuba desde unos parámetros distintos a los que ellos y el PP quieren imponer. Tal vez este razonamiento tan elemental haga entender que el viaje del presidente de Andalucía a Cuba abre un camino de diálogo que puede ser mucho más fructífero y, sobre todo, mucho más democrático que las paradojas a las que se ve abocado el Partido Popular en su seguidísimo pro norteamericano.
OTR/PRESS |
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