El caso Aldeasa
Lorenzo Bernaldo de Quirós
04/02/2005
En el Código Penal hay un delito de nombre esotérico: “Maquinación para alterar el precio de las cosas”. Pues bien, la decisión del Ministerio de Fomento de plantear la renegociación del contrato de Aena con Aldeasa en medio de un proceso de Opas sobre esa última empresa entra de lleno en la tipología delictiva porque provocó una bajada de la acción para favorecer de manera directa y/o indirecta a una de las compañías que ofertaban por Aldeasa, GEA, cuya propuesta de adquisición, 29 euros por acción, era la más baja de las realizadas. Esto supone un claro trato de favor a la oferta liberada por el ex Secretario de Estado de Economía con el PSOE, Pedro Pérez, amigo personal de la Ministra de Fomento.
El caso Aldeasa entra de lleno en la estrategia gubernamental de poner las antiguas empresas públicas, hoy privatizadas, en manos de gentes cercanas al poder. Así sucedió en los casos de Red Eléctrica, de Repsol o en el intento de asalto al BBVA. El asunto de Aldeasa ha saltado a las páginas de los medios no sólo porque resulta escandaloso per se, sino por su tosquedad. Los responsables de Fomento ni siquiera han guardado las formas y han precipitado un descenso de la cotización de Aldeasa porque, de lo contrario, las posibilidades de Pedro Pérez de salir exitoso con su Opa se venían abajo. Esto es así de claro, meridiano y luminoso.
Si Aldeasa tiene unas condiciones privilegiadas para gestionar sus tiendas en los aeropuertos del Estado, la renegociación de sus condiciones puede hacerse antes o después de iniciado un proceso de adquisición de esa compañía pero no en medio de él. Si además coincide que la oferta perdedora para hacerse con Aldeasa era la del ex alto dirigente socialista, las casualidades son excesivas y el intento de favorecerle evidente. Quizá este planteamiento sea excesivo pero hay que recordar el viejo lema clásico: "La mujer del César no debe ser sólo honrada sino parecerlo".
OTR/PRESS