Educación: números rojos
Francisco Muro de Iscar
03/02/2005
No tengo ninguna duda de que algunas de las cosas que están pasando y, sobre todo, de las que van a pasar en el País Vasco, tienen que ver con la educación que allí se imparte. Lo mismo se podría decir de otras comunidades autónomas. No hablo sólo de lenguas o de idiomas. El empobrecimiento del español es común a todas las autonomías, aunque en algunas sea peor, sino de cultura, de valores, de saberes, de equidad y de integración. Aumentan las diferencias, pero muy pocas comunidades autónomas pueden ofrecer números negros. En la España educativa de hoy todo son números rojos. El déficit crece y puede ser irrecuperable. En lo educativo estamos en un debate ficticio sobre la evaluación o no de la religión que han pedido por escrito más de tres millones de españoles, y que reclaman cada año la mayoría de las familias, y no hablamos del fondo de la cuestión. El Gobierno suspendió la vigencia de la LOCE y seguimos sentados sobre la LOGSE, que tenía algunas cosas buenas, pero que ha llevado al conjunto de la educación al fracaso más absoluto, al desprestigio de los docentes, al descenso de nivel de los discentes y a la inhibición de los padres. Aunque no todo sea culpa de la ley, ha demostrado ser una mala ley.
Se nos prometió un debate educativo amplio, que implicara a toda la sociedad para llegar a un imprescindible consenso y a una reforma de todos y para todos los españoles. Nada de nada. Nunca ha habido menos debate, menos voluntad de acuerdo y menos iniciativa por parte de un Ministerio de Educación. La escuela es una ruina. Y no parece haber voluntad de levantar nada negociado con padres, con toda la comunidad educativa, con la sociedad, con los partidos... nada sólido, nada con futuro. Si hay algo importante, algo que pueda diferenciar a un país de otro en el futuro, eso es el capital humano, la inteligencia. Aquí estamos pensando en reducir todas las carreras universitarias a cuatro años y dejar que los alumnos lleguen a la Universidad, todos a la Universidad si es posible, con sabiduría de Primaria y con formación de Preescolar. Ni debate ni nada. La escuela es suya.
OTR/PRESS