El destierro de la CMT
Lorenzo Bernaldo de Quirós
03/02/2005
Él ha decidido deportar a la CMT, es decir, trasladar por la fuerza su sede y su personal sin otra explicación que su satisfacer al Tripartito que gobierna Cataluña. Esto es el talante del PSOE, un comportamiento autoritario que no respeta la independencia y la autonomía funcional del organismo regulador de las 'telecos'. Con esta medida, el Gobierno de la nación pretende que las empresas de telecomunicaciones abandonen Madrid, donde están ubicadas en un 90 por 100, y sienten sus reales en la ciudad condal. Se quiere deslocalizar por Decreto Ley el sector.
Si uno es mal pensado surgen otras posibles explicaciones de la deportación de la CMT. El deseo de ayudar a rentabilizar el desierto inmobiliario dejado por el engendro del Foro de las Culturas, incentivar la dimisión de los consejeros de la CMT contrarios a la deportación para nombrar otros afines al poder, abrir huecos para colocar a técnicos cercanos al tripartito en las vacantes dejadas por quienes se niegan a ser deportados, etc. Sólo queda por saber si las resoluciones habrán de efectuarse también en catalán, en euskera y en gallego, símbolos lingüísticos de la España plural "maragaliana".
En pura coherencia, la deportación de la CMT habría de extenderse a todos los organismos reguladores con independencia de su racionalidad. La CNMV podría trasladarse a Sevilla para localizar en Andalucía el mercado de capitales y, de paso, dinamizar los alicaídos terrenos de la Expo 92. La CNE estaría perfectamente ubicada en Tenerife para que Coalición Canaria viese premiado su apoyo al Gobierno y las "Islas Afortunadas" se sintiesen más parte del Estado. El Tribunal de Defensa de la Competencia tendría una sede augusta en Mérida para que no se moleste Rodríguez Ibarra o en Sestao para compensar el potencial cierre de los astilleros, el Senado a Ibiza, y así 'ad infinitum'. ¡Qué talante!
OTR/PRESS