Manifestación trampa
Zardaín
25/01/2005
Convocada en un principio para evitar la salida de la cárcel de terroristas etarras, por la aplicación de la política de reducción de penas, la manifestación organizada por la ATV fue derivando hacia un acto contra el Gobierno por su debilidad, según los organizadores oficiales y sus apuntadores, ante el “problema vasco”. A pesar de los antecedentes que tienen estos “mercaderes de sentimientos”, muchas personas de buena voluntad deciden asistir al acto, además de representantes de partidos políticos, de otras organizaciones de víctimas del terrorismo y miembros de los gobiernos autonómico y central, quizá esperanzados en que el lema central de “Memoria, dignidad y justicia con las víctimas” fuera el verdadero leiv motive de la marcha, pero pronto aquello se convirtió en un proferir de gritos y consignas acordes con la postura que mantiene el PP y en agresiones e insultos a algunos asistentes o ausentes, a la SER y al Gobierno. Una verdadera trampa tendida por los ultramontanos a sus adversarios políticos y de la manera más artera posible, apelando a los más nobles sentimientos de los engañados concurrentes.
Y una vez acabada la manifestación, o en su transcurso, las declaraciones de Acebes, el moderado de toda la vida, y de Alcaráz, el de AVT, no el declarado político. El primero que no a todo: ni tregua de ETA, ni conversaciones, ni paz; sólo aniquilamiento total, y el segundo más de lo mismo, además de descolgarse con la frase “nuestros familiares no serán moneda de cambio de ningún proceso de negociación”. ¿Prefiere acaso seguir teniendo más víctimas “innegociables”?
Por supuesto que ambos condenaron las agresiones a Bono y acompañantes, “pero es que la gente estaba muy exaltada por la ausencia de Peces Barba”. Ya se cuidaron mucho ellos de hacer notar esa ausencia -a lo mejor fue el más listo de todos, oliéndose la encerrona- desde los días previos.
Entiendo perfectamente los sentimientos que los familiares de los asesinados vilmente puedan tener hacia sus verdugos, sólo con comparar mi propia indignación ante esos crímenes sin tener ninguna relación con las víctimas, pero que entiendan ellos que no todos los muertos o heridos pensaban igual y que no tienen ningún derecho a manipular esta triste situación según sus particular ideología, ¿No se dan cuenta que obrando lealmente podrían haber multiplicado por muchos enteros el número de asistentes espontáneos, y sin recurrir a transportes gratuitos y otros subterfugios?