Nuestros sabios
Francisco Mora
21/01/2005
Uno de los sabios del comité que estudian el déficit de Sanidad de la Generalitat catalana abogó por instalar máquinas expendedoras de recetas en los ambulatorios, y ahora todos sus colegas proponen, en su informe preliminar para mejorar la financiación de la sanidad autonómica, que se paguen los medicamentos en función de la renta de los enfermos. ¡Vaya catorce sabios! En los gastos de farmacia de la Seguridad Social ya existe eso tan feo del 'copago'. Los beneficiarios que no están jubilados pagan actualmente el 40% del precio de los medicamentos y la Administración abona el resto de la factura. Los jubilados tienen las medicinas gratis. Y el Ministerio de Sanidad tiene un problema crónico con su desbordante factura farmacéutica.
España es un país que gasta mucho en medicamentos, lo que es habitual en poblaciones con tendencia al envejecimiento, donde el gasto sanitario y especialmente el farmacéutico siempre tiende a crecer por encima del ritmo del PIB o de la inflación, detrayendo de la tarta de los recursos del país una ración cada vez mayor. El resultado final es un déficit alarmante en las cuentas públicas sanitarias, lo que impulsa la polémica sobre el 'copago', aunque no hay evidencia de que este pueda suponer un elemento disuasorio real del uso abusivo de la sanidad pública y, por tanto, la solución de ese problema.
Lo que sí es nuevo es el 'copago' con la declaración de la renta en la mano, que seguramente sólo será un manantial de picaresca y fraude, y un gasto burocrático que se merendará buena parte de los mayores ingresos que puedan obtenerse. Si se trata de tener más ingresos resultaría más sencillo y menos oneroso, aunque muy poco popular, poner un recargo de uno o dos euros por cada receta que dispense la sanidad pública. A la Generalitat habría que recomendarle que sus sabios limitasen sus ansias surrealistas a la celebración del año Dalí.
OTR/PRESS