Solbes sienta cátedra
Lorenzo Bernaldo de Quirós
20/01/2005
Las palabras no se las lleva el viento. Los Gobiernos italiano y alemán han anunciado que adoptarán medidas para mantener la nacionalidad de sus entidades bancarias. El argumento a favor de esta iniciativa es claro. Otros Estados, España, han anunciado su oposición a que sus grandes bancos caigan en manos del capital extranjero. Esta es una de las primeras consecuencias transpirenaicas de la apuesta de Pedro Solbes en apoyo de que el BBVA mantenga su señera españolidad. Hemos dado argumentos a los nacionalistas económicos de todos los países y hemos puesto plomo en las alas del proceso de consolidación de la banca europea, eso sí, quizá el gabinete español logre que sus patrocinados de Sacyr Vallehermoso tomen el control de la institución presidida por Francisco González.
La defensa de la españolía del BBVA y la decisión del Gobierno de apoyarla es un pésimo servicio a los bancos nacionales. Si otros hiciesen lo mismo el Santander Central Hispano nunca hubiese podido comprar el británico Abbey National. Si Berlusconi se apunta a la filosofía de Solbes, el BBVA no podrá hacerse con la gestión del Banco Nationale di Lavoro. Los ejemplos podrían multiplicarse. Las imprudentes declaraciones de Solbes han proporcionado el pretexto para que otros Estados de la UE se vistan en la enseña nacional y defiendan a sus instituciones financieras de la invasión foránea.
Si se es coherente, los planteamientos del vicepresidente económico deberían llevarse también a las grandes empresas. ¿Cómo se va a permitir que REPSOL, Telefónica, Endesa o Iberdrola, por citar algunas, pasen a manos extranjeras? Esta idea está ya implícita en la idea franco-alemana de crear 'campeones nacionales'. Este tipo de posiciones sólo favorecen a los gestores de las compañías y/o de los bancos, que se blindan frente a potenciales adquirentes. De esta manera se elimina uno de los principales mecanismos de control de la gestión corporativa (las Opas del exterior) en perjuicio de la eficiencia y de los accionistas.
OTR/PRESS