El sida y el condón
Ramón Pi
20/01/2005
El portavoz de la Conferencia Episcopal hizo unas declaraciones, en términos que me parecieron bastante confusos, de las que podría deducirse que la Iglesia católica cambia su criterio acerca de la licitud moral del uso del preservativo, si se enmarca en un contexto de prevención del contagio del sida. Si aquello era así, verdaderamente se trataba de toda una noticia, y además de alcance mundial. Por eso mismo, desde el primer momento imaginé que el asunto no sería como parecía: como en el viejo chiste, si la Iglesia hubiese cambiado su doctrina en la materia, se sabría, y no se daría a conocer al mundo de esta extraña forma.
Efectivamente, no transcurrieron ni veinticuatro horas sin que voces autorizadas vaticanas hiciesen saber que la doctrina católica en este punto permanece inalterada. El portavoz de la Conferencia Episcopal española, o no supo explicar bien lo que quiso decir, o no fue prudente y no midió el alcance que se iba a dar a sus palabras, o ambas cosas a la vez. El caso es que, una vez vueltas las aguas a su cauce, el eco en los medios ha sido el que era de temer: la Iglesia vuelve a la caverna, se enfrenta a la modernidad, es responsable de la expansión del sida, no se puede andar por ahí predicando que el sida se combate con la abstinencia y la fidelidad, y menos en las aldeas de África, que es el continente más castigado por esta plaga.
Esta reacción podrá ser comprensible, pero adolece de un leve defecto: que no responde a la verdad. Los que así critican a la Iglesia quieren que ésta bendiga moralmente el uso del condón, y ellos sabrán por qué. Lo que es seguro es que no lo hacen porque quieran luchar contra el sida, sino por otras razones que no dicen. Si quisieran luchar contra el sida en serio, predicarían la abstinencia y la relación sexual monógama con persona no infectada, que sí garantizan al cien por cien la ausencia de contagio por vía sexual. El condón reduce el riesgo de contagio, pero no lo elimina. Y no vale argumentar que esas cosas no se pueden decir en África, porque tampoco eso es cierto. Precisamente el único país del mundo en que la extensión del sida se ha frenado como consecuencia de una intensa campaña a favor de la abstinencia y la fidelidad ha sido, mira por dónde, un país africano, Uganda. Al principio este dato se callaba celosamente, pero la realidad es terca, y se ha tenido que acabar divulgando. Así es la vida.
OTR/PRESS