Los pactos que aun tienen que nacer
José Cavero
21/01/2005
El encuentro de Zapatero con Llamazares en la tarde del jueves habrá ayudado a despejar en uno de los socios del Gobierno alguna de las nubes que originó, en tales relaciones de socios, la entrevista de hace una semana entre Zapatero y Rajoy. Zapatero debía explicaciones a los colaboradores externos de su Gobierno, que inmediatamente habían comenzado a darles algunos miembros del Gobierno o del PSOE. Mientras algunos analistas no han dudado en hablar desde el primer momento de "nuevo escenario político", tras el acuerdo de principio de Zapatero y Rajoy, otros analistas impacientes empiezan a observar dificultades prácticas, escasa voluntad, enfriamiento de propósitos y hasta "incumplimientos flagrantes y manifiestos" en el PSOE en lo que se refiere a ese presunto gran pacto alcanzado en el palacete presidencial.
De antemano, convendrá recordar que los dos máximos dirigentes políticos llegaron a un principio de acuerdo para promover y poner en marcha una comisión de estudio que, cabe esperar, debatirá, y en su caso acordará, una serie de aspectos en las reformas de la Constitución y de los Estatutos, esencialmente, en los que los dos grandes partidos se comprometerán para actuar consensuadamente. Bien es cierto que, para exponer lo que Rajoy pretendía conseguir de su principal oponente político, en este eventual gran pacto de Estado, el líder del PP divulgó sus propias pretensiones. En la conversación con Llamazares sucedió algo parecido: se acotaron materias en las que convendría pactar consensos con IU.
Pues bien, algunas materias objeto de esos eventuales pactos con el PP, en efecto, ya han comenzado a ser debatidas en la dirección del PSOE y precisamente entre quienes, con bastante probabilidad, integrarán esa comisión deliberadora y redactora del futuro acuerdo. Sin ir más lejos, el titular de Justicia, Fernando López Aguilar, que ya fue pieza esencial en la elaboración del vigente Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, pacto que se pone como modelo a imitar ahora, ya ha expresado su opinión contraria a modificar dos planteamientos que contiene el 'decálogo de Rajoy'. El ministro explicó en el Congreso que sobre el archivo de la causa contra Atutxa, por no disolver el grupo el grupo Batasuna en el Parlamento vasco, ya se ha pronunciado la Fiscalía General del Estado, y que la decisión de la Fiscalía de no presentar recurso ha sido adoptada en el "ámbito de su margen de responsabilidad" y, por lo tanto, el Ejecutivo la considera "fundada en derecho". "El Gobierno respeta el fundamento jurídico y el razonamiento que hay detrás de la decisión que ha adoptado el fiscal general del Estado", agregó el ministro. Rajoy también propuso mantener la penalización y persecución judicial de quienes convoquen un referéndum ilegal, iniciativa contra la que también ya movió ficha el Gobierno socialista. López Aguilar señaló que el "procedimiento parlamentario para reformar el Código Penal debe ser respetado", y recordó que el PSOE calificó en su día de "atropelló sin precedentes" la reforma del PP para castigar con cárcel a quien convocara un referéndum, porque pretendía "criminalizar a una persona por su nombre y apellidos", en referencia al lehendakari, Juan José Ibarretxe. "Eso lo consideramos inadmisible", dijo el ministro.
Cabe suponer que habrá otros aspectos, tanto de entre los sugeridos por Rajoy como por Llamazares, que sí terminarán entrando en esos pactos a fabricar a derecha y a izquierda. Aspectos concretos y doctrinas, con el PP, en materia constitucional y estatutaria, que no choquen demasiado con los anteriores compromisos ya existentes con los socios del Gobierno, ERC e IU. Algunas campanas de júbilo por el gran pacto 'de salvación nacional' con el principal partido de la oposición tal vez se lanzaron al vuelo demasiado pronto o sin reflexión suficiente.
OTR/PRESS