Presidente predicador
Fermín Bocos
21/01/2005
La nación más poderosa de la Tierra repite presidente en la persona de un hombre que en el discurso de toma de posesión habló más como un predicador que como un político: "El triunfo sobre el mal es posible". Es posible que George Bush estuviera pensando en Irak, pero no lo mencionó como tal ni habló de la guerra abierta en la que están implicados no menos de 200.000 americanos entre soldados, mercenarios y civiles contratados. América, la América del Norte, se hizo con la Biblia en una mano y con el "Colt" o la "Winchester" en la otra, y por eso la presencia de lo religioso en la vida política es una de sus peculiaridades. Pero, dicho eso, no deja de ser sorprendente que ya en pleno siglo XXI el presidente de la nación que se reclama como líder del mundo democrático, hable más como un clérigo que como lo que es: un político.
La religión es un asunto privado, respetable, pero privado. Quienes pretenden conformar la realidad a partir de creencias religiosas están alejándose del ágora para meternos en el templo y eso es tanto como decir que la democracia se empobrece. Una cosa son las urnas y otra la fe o el agnosticismo. Escrito está por cierto en los evangelios: al César lo que es del César. Malos tiempos estos en los que quien está al timón de Occidente parece estar convencido de que también el futuro esta escrito en el Libro.
OTR/PRESS