Media sonrisa, fracaso completo
José Cavero
15/01/2005
Cuentan los periodistas desplazados a Sigüenza que tuvieron la oportunidad de hacer el seguimiento de las declaraciones de Ibarretxe y Fernández de la Vega, tras el encuentro del lendakari con el presidente Rodríguez Zapatero, que los dirigentes del PP respiraron aliviados cuando comprobaron, en boca del propio jefe del gobierno vasco, que el presidente del gobierno español había resistido firmemente a sus planteamientos de que se abriera un proceso de negociación Madrid-Vitoria o España-Euskadi. No habrá tal... Y eso complacía vivamente al principal partido de la oposición, que hasta el último momento había mantenido recelos y temores ante la eventualidad de que Zapatero cediera ante su interlocutor, o que ambos hallaran alguna vía posible para seguir manteniendo cualquier clase de esperanza sobre posibles entendimientos...
Zapatero estuvo tajante y drástico, sin dejar la menor duda sobre su pensamiento y actitud y el de su gobierno y partido: el 'Plan Ibarretxe' no se atiene a las exigencias de la Constitución española, y por tanto, ni se aprobará ni se aplicará. Se ha elaborado sin contar con otra idea ni propósito que la de complacer a los independentistas ni buscar el menor consenso de los no nacionalistas. Fallaron el fondo y las formas... Por su parte, el lendakari Ibarretxe mantuvo sus posiciones también conocidas anteriormente: guste o no al Parlamento nacional español, una vez que el parlamento vasco le ha dado su apoyo, el Plan secesionista pretende seguir teniendo vida propia y aspira a alcanzar vigencia definitiva. Da por descontado que será rechazado en el Congreso de los Diputados y devuelto a su origen, pero eso no evitará, dice el lendakari, que los vascos y las vascas lo puedan aprobar en una consulta popular, por ilegal que esa consulta resulte. Tendrá, en todo caso, virtualidad política. Es decir, no existió la menor posibilidad de acercamiento, ni se produjo el menor entendimiento en las cuestiones esenciales. Zapatero e Ibarretxe cumplieron lo que de cada uno se esperaba y dejaron a las claras la lejanía e incompatibilidad de las respectivas posiciones.
Cabe preguntarse ahora si el fracaso del encuentro, y el claro desencuentro registrado en la Moncloa, significará alguna clase de reconsideración en la dirección del gobierno vasco y del PNV o si, por el contrario, y como se teme, determinará, en mayor medida, un progresivo alejamiento de posiciones entre nacionalistas vascos y no nacionalistas. Parece evidente que “seguirán en el monte” y se alejarán, si cabe, más que hasta la fecha, si ello es posible. Ahora sí, los populares tienen claro que la reunión de la Moncloa no habrá tenido otra utilidad que la de comprobar dónde está cada cual. Pero se equivocarían si llegaran a la conclusión de que, tras el fracaso Zapatero-Ibarretxe, consideraran sencillo, y hasta inevitable, alcanzar un entendimiento Zapatero-Rajoy...
OTR/PRESS