Y todo lo robado
Rafael Torres
12/01/2005
La actitud del alcalde de Salamanca ante la recomendación del comité de expertos de devolver a la Generalitat de Catalunya los papeles robados por Franco relativos a la Guerra de España y depositados hasta hoy en el Archivo de la ciudad castellana constituye, en sí misma, un demoledor e incontrovertible alegato en favor de esa devolución: No puede custodiar los documentos de la Historia que son patrimonio comunal de todos quien se cree único dueño y propietario de ellos. Sus declaraciones ("No saldrá un sólo papel de aquí") y su grotesca iniciativa de obstruir la puerta del Archivo con súbitas y aparatosas obras de pavimentación no sólo desvelan el estilo irresponsablemente populista del regidor, sino que, como digo, refrendan la decisión, fundamentada en el derecho y la justicia, de devolverlo robado a la institución víctima del expolio. A los ciudadanos istruídos e inteligentes de Salamanca, que son legión en la culta ciudad universitaria, no se les escapa que la actitud levantisca del alcalde no obedece sino a un designio sectario que en nada se corresponde con el interés común de su ciudad, que no se menoscaba con la devolución de los papeles robados toda vez que la copia o el minofilm, esto es, el contenido de esos documentos e incluso su formafísica, permanecerán en el Archivo de Salamanca para su consulta o estudio por cualesquiera ciudadanos.
Nadie, pues, perjudica a Salamanca, que por cierto también sufrió en alto grado los horrores de la sublevación y la dictadura franquista, sino que, antesal contrario, se la confirma como sede del Archivo central de nuestra guerra y se la invita a participaren la liturgia de la restauración del Derecho y la ley. Así, conservando copia de cuantos documentos custodia, y modernizando y racionalizando sus fondos con nuevos aportes de la Administración, el Archivo de Salamanca puede y debe, sin desdoro ni empobrecimiento alguno y pese a la opinión en contrario del ministro Caldera, iniciar con los fondos de la Generalitat el proceso de devolución (a instituciones, ciudadanos, sindicatos, partidos...) de todo lo robado por aquél que convirtió España en su finca particular.
OTR/PRESS