No pasará la aduana
Pedro Calvo Hernando
03/01/2005
Todo el mundo está de acuerdo en que los temas más candentes del nuevo año son el 'Plan Ibarretxe', la reforma de los demás Estatutos de Autonomía, destacando el de Cataluña, y la preparación de la reforma constitucional. Es el primero el que ahora mismo pisa más fuerte en la actualidad política, tras su inesperada aprobación en el Parlamento Vasco el pasado día 30. El 'Plan Ibarretxe' se convierte en el tema estrella de los próximos meses. Si bien se mira, y pese a lo que venían anunciando los de la antigua Batasuna, lo lógico es que éstos votaran a favor, incluso con ese número de tres diputados de los seis que constituyen el grupo. Yo no tenía la seguridad, pero nada me sorprendió su decisión, porque era políticamente la más operativa, la que de manera más clara les ayudaba a sentar la premisa de su capacidad de influencia sobre la política vasca y española, como así ha quedado demostrado. Este es un hecho innegable, por muchas que sean las diatribas levantadas contra la decisión.
El lehendakari ha lanzado sus órdagos y el Gobierno y los partidos ya han expresado sus opiniones y sus posiciones. No parece que lo más inteligente sea recurrirlo ya ante el Tribunal Constitucional, como pide el PP, sino dejar que entre en el Congreso y se produzca el debate, como propone el Gobierno de Zapatero. De esa manera se seguirá el orden jurídico de la tramitación de las reformas estatutarias y se facilitará a la opinión pública el más amplio conocimiento del contenido y de los problemas que suscita la iniciativa de Ibarretxe y su Gobierno. Todo ello a sabiendas de que, tal como sale del Parlamento Vasco, no pasará la imprescindible aduana del Parlamento español, pues el PSOE y el PP han dejado meridianamente claro que votarán en contra. El PP está muy interesado en que, además de esa coincidencia de fondo entre los dos grandes partidos, exista una actuación conjunta en los caminos que conducen a Roma. El PSOE se resistirá, entre otras cosas porque está hasta la coronilla de la permanente utilización interesada de ciertas unanimidades por el PP.
OTR/PRESS