Nuevo escenario del año nuevo
José Cavero
03/01/2005
También nosotros estamos padeciendo nuestro propio maremoto político: el 'Plan Ibarretxe' ha removido profundamente las aguas relativamente tranquilas de nuestra política, hasta ahora caracterizadas por el talante del cambio tranquilo prometido y puesto en marcha por Zapatero frente a la crispación y sensación de asalto permanente de los dirigentes del PP al gobierno que les arrebató el poder a los pocos días de la tragedia del 11-M. De repente, la política ha modificado esencialmente su escenario: ahora se trata de que los dos primeros líderes de las dos principales fuerzas políticas, Zapatero y Rajoy, hagan frente al gran peligro que, para el Estado español, supone el plan secesionista del lendakari Ibarretxe, aprobado en el Congreso con los votos de diputados de la fuerza política ilegalizada Batasuna. Este "tsunami", este repentino oleaje de alta velocidad en la política española, puede traer consigo destrozos imprevistos, y a evitarlo se aprestan las dos fuerzas políticas nacionales, de algún modo urgidas a evitar una amenaza de una naturaleza y en unas circunstancias que se había podido vislumbrar, pero que finalmente ha hecho acto de presencia como crudísima realidad.
Se había podido vislumbrar, entre otras razones, por lo que revela ABC: que desde el pasado verano sabían nuestros espías del CNI que la banda terrorista, por entonces aún dirigida por Mikel Antza, ahora detenido, había decidido dar su apoyo al 'Plan Ibarretxe'. Un informe de la lucha antiterrorista había detallado la estrategia que la banda marcaría a Batasuna. Es decir, el Gobierno estaba avisado de lo que podía suceder, pese a los anuncios en contra de Otegi. Ahora se trata de desactivar el plan-bomba de Ibarretxe sobre la política española. ¿En qué momento? ¿Una vez que el Plan de reforma del Estatuto llegue al Congreso, cuando Ibarretxe sea recibido por Zapatero en la Moncloa, con la mera actuación del Congreso y el correspondiente rechazo, con el dictamen del Tribunal Constitucional? Algunos impacientes observan que el Gobierno debiera haber actuado ya de manera inmediata, apenas Otegi anunció en el parlamento vasco que Josu Ternera, desde su clandestinidad, había dado orden de apoyar la continuación del tramite parlamentario para el 'Plan Ibarretxe'. Otros tratan de rebajar la "alarma social" que, sin duda, trae consigo el aprobado Plan Ibarretxe y el reiterado anuncio del lendakari de proponerlo a la consulta popular de "las vascas y los vascos". Dicen que Zapatero reflexiona sobre la estrategia a seguir ahora, y sobre la conveniencia, o no, de actuar en solitario, como Gobierno de la nación, o de actuar conjuntamente con el PP, el otro firmante del pacto antiterrorista por lo que el 'Plan Ibarretxe' tiene ya de germen de apoyo y aval por parte de Batasuna-ETA. Desde luego, el "tsunami Ibarretxe" ha quitado de en medio otras cuestiones políticas "de
OTR/PRESS