Los 'niños del tsunami' han comenzado a recibir ayuda improvisada para sobrellevar el trauma tras el maremoto
Al menos 139 580 personas murieron a causa de los tsunamis que asolaron el sureste asiático y la costa oriental africana el 26 de diciembre, aunque la ONU estima que el número total de muertos superará los 150 000. Tailandia prevé que su balance llegue a las 8.000 víctimas mortales, en Indonesia hay al menos 94.081 fallecidos, en Sri Lanka 30 229 y en India 9571. Los 'niños del tsunami' comienzan a recibir ayuda psicológica, mientras que se habla del peligro de que redes de tráfico de niños se aprovechen del caos.
Agencias/diarioDirecto
Tras el accidente ocurrido en la única pista del único aeropuerto de la región de Banda Aceh con capacidad de recibir vuelos con ayuda humanitaria, la llegada de este material pudo reanudarse horas más tarde, informó la BBC.
El Boeing 737 de carga que transportaba suministros para asistir a las víctimas del tsunami bloqueó la única pista en Banda Aceh, tras sufrir daños en su tren de aterrizaje por impactar en su descenso contra una vaca, lo que añadió una complicación inesperada a las operaciones. La falta de equipo pesado para mover el aparato, que en el choque vio afectado su tren de aterrizaje, retrasó el despeje de la pista.
Mientras, dignatarios de todo el mundo comenzaron a llegar a la región del océano Indico azotada por el maremoto, a fin de comprobar la destrucción y la ayuda de emergencia de cara a una próxima conferencia crucial para determinar como prevenir una nueva tragedia de estas dimiensiones.
El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, fue uno de los primeros en llegar. Powell se dirigió a la isla tailandesa de Phuket, uno de los lugares mas afectados por el desastre en el sur de Tailandia, donde se ha confirmado la muerte de mas de 5.000 personas, la mitad de ellas turistas.
"El presidente (estadounidense, George W. Bush) desea que los dos vengamos aquí a demostrar el compromiso de Estados Unidos con las naciones de la región, y percatarnos de la situación y ver qué más podemos hacer", declaró el secretario de Estado. Los militares estadounidenses encabezan un amplio plan de ayuda de emergencia en el norte de la isla indonesia de Sumatra.
También visitó Phuket el ministro australiano de Asuntos Exteriores, Alexander Downer, cuyo Gobierno gestiona un hospital militar en Sumatra y utiliza una flota de aviones de carga para llevar provisiones a los supevivientes.
"Mantendremos conversaciones mañana con varios ministros indonesios acerca de la situación en su país, para determinar qué ayuda adicional se requiere, particularmente en lo que se refiere a la reconstrucción a medio y largo plazo de aquellas comunidades que han sido devastadas", indicó Downer tras visitar la isla.
Asimismo, el primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong, llegó este miércoles a Sumatra para comprobar la devastación antes de participar en la cumbre de donantes.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores británico, Jack Straw, anunció que visitará en los próximos días Tailandia e Indonesia. Durante su viaje a este área, Straw representará al G8 en la conferencia internacional para las víctimas del maremoto que tendrá lugar en Yakarta, Indonesia, el próximo 6 de enero.
Los más vulnerables
Los 'niños del tsunami' que han sobrevivido a la catástrofe en las costas del sureste asiático están recibiendo una ayuda improvisada para sobrellevar el trauma causado por la pérdida de sus padres o hermanos, pero las agencias de la ONU subrayan que tanto ellos como otras víctimas necesitarán una atención especial para los próximos años.
Los equipos de socorro están preparando ayuda psicológica para los supervivientes, así como para los trabajadores humanitarios conmocionados por la magnitud de la tragedia, según informaron hoy responsables de la ONU.
"El trauma es inimaginable", declaró la portavoz del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Wivina Belmonte, en Ginebra. "Es terrible para nosotros estar sentados en confortables salas de estar y ver por la televisión esas horrendas imágenes. Para los niños que han vivido esto eso es algo con lo que deberán vivir en los próximos años", añadió. Janet Rodenburg, que encabeza el Centro de Apoyo Psicológico del Comité Internacional de la Cruz Roja, afirmó que ya se está trabajando para aportar ayuda psicológica a los afectados.
Varios especialistas de Cruz Roja se han desplazado a Indonesia y Sri Lanka para evaluar las necesidades, añadió Rodenburg en una entrevista telefónica desde Copenhague. "También están evaluando las necesidades de los voluntarios, que están trabajando a contrarreloj y que se encuentran aparentemente agotados e irritados", agregó Rodenburg.
Además, y ante el temor a que bandas de traficantes de niños se aprovechen del caos provocado por el desastre tras los tsunamis del pasado 26 de diciembre, las autoridades indonesias han comenzado a aplicar restricciones a la salida del país de jóvenes y han ordenado a la Policía que ponga especial cuidado en el tráfico y destine guardias especiales a los campos de desplazados.
Entre los problemas detectados esta semana por los grupos de protección de menores, tales como UNICEF -que se encuentra bien establecida en Indonesia-, está la actuación de bandas que conducen a niños huérfanos a redes de tráfico de menores, vendidos para desarrollar trabajos forzosos o como esclavos sexuales en países más ricos como Malasia o Singapur.
"Estoy segura de que ocurre", declaró la encargada de la oficina de UNICEF en Indonesia, Birgithe Lund-Henriksen. "Es una perfecta oportunidad para que estos chicos caigan", añadió. De ser cierto, este tráfico podría aumentar el sufrimiento de los miles de niños afectados por la tragedia. Indonesia estima en 35.000 a los menores en la provincia de Aceh que han perdido a al menos uno de sus progenitores.
Confirman estas sospechas los mensajes de teléfono que están recibiendo esta semana muchos indonesios en el que se les invita a adoptar niños huérfanos por el tsunami que devastó la provincia de Aceh, en la isla de Sumatra. Los mensajes de texto están siendo investigados por la policía, ya que se desconoce si se trata de bromas, ofertas reales de adopciones o si están relacionados con redes de tráfico de menores.
Expertos en protección de menores temen que estos mensajes sean un signo de que los niños están siendo trasladados de la provincia, reduciendo así las posibilidades de reunirlos con familiares que pudieran estar buscándolos.