El número de muertos en el maremoto aumenta junto a la sensación de que pudieron evitarse daños con sistemas adecuados
Los equipos de rescate han perdido toda esperanza de encontrar más sobrevivientes del maremoto y los tsunamis que el pasado 26 de diciembre afectó al sur y sureste de Asia. Hasta la fecha, la catástrofe ha causado cerca de 150 000 muertos, a los que se podrían unir las personas dadas hasta ahora por desaparecidas. Mientras, el resto del mundo centra sus esfuerzos en proporcionar alimentos y agua a quienes siguen con vida.
Agencias/diarioDirecto
Según los datos de la ONU, los fallecimientos a consecuencia del desastre han llegado a los 150.000 después de que Indonesia, la nación mas afectada, incrementara en 14.000 su saldo oficial. Por su parte, el Gobierno de Tailandia ha informado de que el número de fallecidos en su país ya supera los 5.000 y que podría llegar a los 8.000, según afirmó el primer ministro, Thaksin Shinawatra.
No obstante, los Gobiernos han informado hasta la fecha de cerca de 140.000 muertos tanto en Asia como en la costa oriental de Somalia. En total, los balances de cada país hablan de al menos 94.000 muertos en Indonesia; más de 30.000 en Sri Lanka; cerca de 9.500 en India; 5.046 en Tailandia (2.459 de ellos extranjeros); 200 muertos en Somalia; 90 en Birmania; 80 en Maldivas; 68 en Malasia; diez en Tanzania; dos en Bangladesh; y uno en Kenia.
Sri Lanka, India y Tailandia han admitido, por su parte, que están a punto de desistir de encontrar nuevos supervivientes y de considerar a sus 15.000 desaparecidos sencillamente como muertos.
Rescate
Mientras tanto, los grupos de rescate tratan de ayudar en la reconstrucción de sus poblados a millones de personas desplazadas y que se han quedado sin sus familias.
Los alcances de los daños han quedado patentes cuando un grupo de helicópteros estadounidenses, con ayuda donada por Singapur, volaron a baja altura sobre lo que parecía ser una flotilla pesquera ante la costa de la isla indonesia de Sumatra. Algunos barcos estaban claramente dañados, mientras otros parecían haber salido del desastre sin desperfectos. Pero en ninguno de ellos había el menor rastro de vida.
Los donantes internacionales, reunidos en Indonesia, han comprometido hasta ahora 2.000 millones de dólares en ayuda, pero la destrucción de caminos, puertos y aeropuertos ha complicado la entrega de las ayudas a los necesitados.
En las zonas afectadas, las listas de desaparecidos parecen únicamente servir para dar falsas esperanzas, mientras las autoridades aceleran las labores para sepultar los cadáveres en avanzado estado de descomposición, muchos de ellos aun sin ser identificados, que se acumulaban bajo el intenso calor tropical.
El reto de catalogar los muertos ha sido especialmente complicado en Tailandia, donde los expertos forenses han tenido que desenterrar a unas 300 víctimas del tsunami, todas ellas asiáticas, al darse cuenta de que no habían sido identificadas correctamente a causa de la prisa por sepultarlas en los días inmediatos a la tragedia.