Consumamos productos autóctonos
Josep Esteve Rico Sogorb
27/12/2004
Estos días de compras comprobé en los super e hiper el espectacular incremento en las estanterías de productos valencianos frente a los catalanes y extranjeros. Hay menos turrones franceses y los jijonencos afortunadamente son mayoría. Lo que más me llamó la atención fue la abundancia de marcas de cava valenciano, de espumosos de la comarca Requena-Utiel, codeándose junto a las botellas de cava catalán que significativamente tardaban más en agotarse. Una conocida cadena valenciana ofrece a precios asequibles su amplia gama de productos con manifiesta sensibilidad y sentimiento cívico. Naranjas y mandarinas, hortalizas de la Vega del Segura, granadas y dátiles de Elche, vinos de Monóvar, turrones de Jijona y cavas de Requena-Utiel de todas marcas. Todos éstos, productos autóctonos de la comunidad autónoma valenciana, tan rica en cantidad y variedad como destacada en calidad.
Una de las premisas comerciales en el marketing es el autoconsumo. Para ello es preciso que los ciudadanos se conciencien primero de lo que mucho y bueno que produce la tierra donde viven y después consuman los artículos autóctonos paralelamente a la exportación. Ambas cosas son necesarias y se complementan. El autoconsumo individual reafirma y potencia la conciencia y el sentimiento cívico de identidad. Socialmente revitaliza el mercado, fortalece la economía, aumenta la balanza comercial, incentiva a las empresas, genera ingresos. En definitiva, fortalece la autonomía: a sus ciudades, a sus empresas y a sus habitantes.
Competencias desleales y hostiles como años ha con el turrón francés incluso en tribunales y el famoso boicot al cava catalán contra las humillantes palabras de Carod Rovira denegando apoyo a la candidatura olimpica de Madrid así como por su injerencia en las cultura-lengua-identidad valencianas; han tenido un efecto boomerang negativo para aquellos como provocadores y unas consecuencias indirectas positivas para los afectados. Los productos no catalanes han experimentado estos días un alza considerable. El cava valenciano se está vendiendo bastante y muy bien. El consumidor que desconocía su existencia, está ahora maravillado de su calidad, buen sabor y óptimo precio. Lástima que sólo valoremos lo que tenemos en casa como reacción in extremis a agresiones y campañas externas. Aunque no hay mal que por bien no venga. Defendamos lo nuestro y practiquemos el autoconsumo. Brindemos con cava valenciano: ¡¡Feliç any nou 2005 a tots!!.