Zapatero garantiza que el Plan Ibarretxe "no va a prosperar" porque no respeta la Constitución
El Plan Ibarretxe no tiene "virtualidad jurídica" y, por lo tanto, "no prosperará". Esta es la opinión que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha reiterado en Sevilla. Sin embargo, Zapatero no renuncia a parar el Plan por la vía del diálogo y evitar así el enfrentamiento institucional, y mantendrá una reunión con el lehendakari "de manera inmediata y cuanto antes".
Redacción/diarioDirecto
El Plan Ibarretxe "no va a prosperar". Así de contundente se mostró el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Pese a la aprobación en el Parlamento vasco de la iniciativa soberanista, no pasará el corte en el Congreso de los Diputados porque "no respeta principios esenciales" de la Constitución. No habrá, por tanto, negociación con el lehendakari, aunque Zapatero sí se reunirá con él para expresarle con claridad su rechazo a la propuesta soberanista. También se reunirá con el presidente del PP, Mariano Rajoy, pero no recurrirá el Plan ante el Tribunal Constitucional como solicitan los populares para no dar pasos en falso en esta cuestión.
Zapatero quiso zanjar dudas, planteadas fundamentalmente por el PP, durante su visita a Sevilla. El Plan Ibarretxe no tiene futuro. "No se inscribe en el futuro de nuestro país", dijo, sino que forma parte de políticas del pasado que "sembraron la discordia y que no fueron positivas para la convivencia". El futuro pasa por "la integración y la unión de los pueblos de España y de Europa, que es lo que nos ha enseñado la historia y lo que vamos a construir", y el Plan Ibarretxe no encaja en este planteamiento.
En este sentido, dijo tener "plena confianza" en que el proyecto de Ibarretxe, al no tener "ninguna virtualidad jurídica", no va a prosperar, puesto que "no respeta principios esenciales" de la Constitución española, ni tampoco los procedimientos establecidos para cambiar leyes, normas o estatutos. "Ni cuenta ni va a contar con el apoyo del Gobierno o del PSOE", sentenció.
Pese a la rotundidad de sus palabras, Zapatero aseguró que esta dispuesto a reunirse con Ibarretxe, tal y como éste solicita, y a hacerlo de manera inmediata. El día 7 ambos presidentes hablarán por teléfono y fijarán una fecha para su entrevista. El jefe del Ejecutivo acepta esta entrevista en coherencia con su forma de entender la política, basada en el diálogo, pero no servirá ni mucho menos para iniciar la negociación que plantea Ibarretxe.
Zapatero escuchará lo que el lehendakari tenga que decirle, pero éste también tendrá que oír lo que el presidente del Gobierno le quiere decir. Lo fundamental, que todo diálogo tiene que estar dentro de la Constitución, porque esa es la garantía de libertad de los todos los ciudadanos, incluyendo a los vascos, y del funcionamiento de una democracia. "En democracia nadie está por encima de las leyes", dijo, y recordó a Ibarretxe que la Carta Magna es la ley de leyes.
También pretende reunirse con el presidente del PP, Mariano Rajoy, con quien ya habló después de la aprobación del Plan Ibarretxe en el Parlamento vasco. El objetivo de este encuentro es analizar la situación creada y abordar iniciativas. Zapatero agradeció la "predisposición de apoyo" que está encontrando en las filas populares para rechazar el plan, con independencia de las críticas al Gobierno con las que adornan sus manifestaciones públicas.
Esperar y analizar
Esto, en cualquier caso, no significa que el Ejecutivo vaya a atender la petición del PP de recurrir ya el Plan Ibarretxe al Tribunal Constitucional. "El Estado de Derecho, y el Gobierno no lo va a hacer, no va a dar pasos en falso", sentenció, y recurrir ya al Constitucional, lo sería. De hecho, recordó que el Tribunal ya rechazó un recurso planteado por el Ejecutivo del PP cuando el Plan Ibarretxe comenzó su andadura política, y por eso recomendó a los populares que tengan "la prudencia de esperar, analizar y estudiar lo que pueden ser respuestas en el ámbito jurídico-institucional".
El ministro del Interior, José Antonio Alonso, precisó que esta respuesta jurídica se producirá "en su momento" y de forma "contundente". Pero, al igual que el presidente del Gobierno, garantizó que no se va a cometer "ningún error de precipitación" ante un plan que es "clara, rotunda y radicalmente inconstitucional".
Zapatero quiso calmar las reacciones más airadas tras la aprobación del Plan en el Parlamento vasco, como la de la Diputación de Álava, gobernada por el PP, y recordó que por ahora sólo es una propuesta que no ha sido aprobada. Esto, sin embargo, no quiere decir que Zapatero no considere oportunas las reformas de los estatutos de autonomía, puesto que "son necesarias para mejorar el funcionamiento global del conjunto del Estado". Y como ha dicho en numerosas ocasiones, recordó que hay dos requisitos que deben cumplir: respeto a la Constitución, tanto a su contenido como al procedimiento que fija para las reformas, y que exista un amplio consenso.