A vueltas con la cárcel
Gabriel Mª Otalora
29/12/2004
A vueltas con la utilidad y el coste de las prisiones. Se nota que los pobres y marginados no hacen las leyes; y que los delincuentes “de guante blanco” apenas pisan la prisión, salvo excepciones que no hacen más que confirmar la regla. La gran verdad es que la pena de privación de libertad ni roza a los que tienen medios económicos.
A la injusticia de que la ley no es igual para todos, se suma la falta de una apuesta seria por alternativas al modelo penitenciario, cuyo enorme coste solo es superado por la por falta de resultados en su objetivo principal: la reeducación y la reinserción del penado, objetivos a los que debe orientarse la falta de libertad y las medidas de seguridad (artículo 25.2 de la Constitución).
Donde algunos apelamos a la ética cuando exigimos inversiones en prevención, otros podrían apelar al utilitarismo. Si no revisamos la práctica actual penitenciaria por justicia, al menos gastemos mejor los recursos para no tener que reconocer, cada año, que el problema se agrava: incremento de presos, sobre todo pobres y enfermos toxicómanos y, en menor medida, otras patologías que debieran tratarse en otro tipo de centros, la situación de marginación hace que algunos jamás delinquirían sino padeciesen tal falta de oportunidades; muchos presos están sufriendo muy por encima de lo que la ley pretende, sin que los delitos ni las reincidencias disminuyan ni las reinserciones aumenten.
Nos han vendido machaconamente que preso y cárcel son un binomio de castigo (que en ocasiones oculta una cierta venganza social), y no estamos sensibilizados con la reinserción y con lo el beneficio que supondría para todos, no solo para los reinsertados.
Al que haya tenido la paciencia de leer hasta aquí, decirle que la intención de estas líneas es propiciar preguntas y reflexionar sobre una realidad manifiestamente mejorable. Como dijo el periodista Jesús Quintero, “todos los días, las puertas de las cárceles se abren para recibir a alguien, no siempre más culpable que tú”.