La huella de uno de los últimos detenidos en la "operación Nova" aparece en un libro del piso de Leganés
El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón tomó este jueves declaración a Mohamed El Ouazzani, detenido el pasado día 14 en el curso de la "operación Nova III" contra el terrorismo islamista, por la aparición de una huella dactilar suya en un libro hallado entre los restos del piso de Leganés (Madrid) en el que se suicidaron siete presuntos autores de los atentados del pasado 11 marzo en Madrid, informaron fuentes jurídicas.
Agencias/diarioDirecto
El Ouazzani declaró durante unos 20 minutos ante el juez y aseguró desconocer el motivo por el que aparecen sus huellas en el piso de Leganés, ya que afirmo que no tenía relación con ninguno de los suicidas. El acusado permanece en prisión incondicional desde el pasado día 16 por orden de Garzón, que decretó también esta medida para Khalid Zeimi Pardo.
A ambos les imputa un delito de integración en organización terrorista, al considerar que asistieron a reuniones con otros presuntos terroristas islamistas en las que acordaron atentar en España a raíz de la participación de nuestro país en la guerra de Irak.
Según el auto dictado entonces por el titular del Juzgado Central de Instrucción número 5, El Ouazzani y Zeimi Pardo fueron sorprendidos el pasado mes de septiembre en las inmediaciones de la central nuclear de Guadalajara con una máquina de fotos, según se señala en el informe policial, y "en circunstancias no suficientemente aclaradas en este momento procesal".
Orden de busca y captura
La resolución explicaba que después de febrero de 2002 el español de origen marroquí Zeimi Pardo se incorporó a una célula islamista creada unos meses antes en Madrid por Mustapha Maymouni, preso en Marruecos en relación con los atentados de Casablanca, a la que ya pertenecía El Ouazzani. Sobre este último pesaba una orden de busca por el magistrado desde el pasado 2 de noviembre.
Estas reuniones duraban entre 6 y 8 horas y en ellas se veían cintas de vídeo con sermones, escenas de la Yihad y otro material que era controlado por el 'emir' Maymouni. En ellas "acordaron que como consecuencia de que España había entrado en la guerra de Irak, se había convertido en enemiga del Islam, y por ello había que atentar en este país", subraya Garzón.
Las reuniones tuvieron lugar en la tienda de Faisall Allouch -imputado en el sumario que investiga los atentados del 11-M-, que era el encargado de coordinar la financiación del grupo. Se desarrollaron hasta mayo y junio de 2003, meses en los que fueron detenidos, respectivamente, Maymouni en Marruecos y otro de los participantes, Diss Chebli en España.
Las razones que argumentaban los integrantes de esta célula islamista para defender la Yihad, según la investigación llevada a cabo por Garzón, eran que "los musulmanes eran perseguidos por los 'incrédulos', principalmente de Inglaterra, EE.UU y España, por lo que tenían que hacerles sufrir mediante la explosión de bombas, robándoles, inmolándose o de cualquier otra forma que les hiciera daño en cualquier punto de la tierra".
Zeimi Pardo, quien permaneció durante una hora y cuarto en el despacho de Garzón, ya había sido detenido anteriormente y después puesto en libertad el pasado 21 de abril por orden del titular del Juzgado de Instrucción número 6, Juan del Olmo, que investiga los atentados del 11 de marzo. El pasado martes fue apresado de nuevo en el interior de un locutorio madrileño.
Entre los asistentes a las reuniones en la tienda de Allouch, Garzón sitúa, además de los hasta ahora mencionados, al huido Said Berraj, a Samir Ben Abdellah (imán de Alcorcón), a Sarhane Ben Abdelmajid, "El Tunecino" (uno de los presuntos terroristas que se suicidaron en Leganés el pasado 3 de abril) y a Basel Ghalyoun (encarcelado por el 11-M). También pertenecía a este grupo, aunque no asistía a las reuniones, Jamal Zougam, uno de los primeros detenidos por los atentados del pasado marzo.