Y parió una serpiente
José Cavero
15/11/2004
La reciente alusión del lendakari Ibarretxe a Batasuna ante los Reyes, y el "sueño" y deseo del jefe del Gobierno Vasco de que esta fuerza política proetarra regrese pronto a los municipios vascos suscitó hace una semana una considerable controversia. A la luz de lo que está sucediendo en estos días, el sueño-deseo del lendakari empieza a tener más o distinto sentido del que inicialmente se le atribuyó.
Resulta, en efecto, que algo se está moviendo en esos territorios: de una parte, los propios batasunos exponen planes y proyectos "para sacar el conflicto de las calles y llevarlo a la mesa de negociación", además de plantear en siete puntos su estrategia de futuro con la que llegar a la paz en Euskadi. De otra parte, entre los propios socialistas vascos empiezan a escucharse voces en favor de que la deslegalización de los batasunos quede sin efecto y se les permita regresar a las instituciones. Naturalmente, tanto desde el propio gobierno de Rodríguez Zapatero, como desde el PP de Rajoy y Acebes, se ha alertado de manera inmediata contra lo que pudiera suponer algún cambio de actitud sobre Batasuna: el pacto antiterrorista de las dos principales fuerzas políticas parece que pudiera tambalearse con una simple mirada… Y nadie quiere que tal cosa pudiera producirse.
Pero sí parece que, por todo ello, quepa deducir que pudiéramos estar en vísperas de alguna operación política que salga de la chisteras de Arnaldo Otegi y de sus colaboradores, que sin duda han comprobado en la endeblez y debilidad por la que atraviesa la banda terrorista ETA su oportunidad para tomar alguna clase de iniciativa que les permita salir del marasmo presente, en el que han quedado sin financiación ni recursos y con muy poquita voz...
Sucede, sin embargo, que los niveles de credibilidad de Batasuna son tan insuficientes como sus restantes recursos, ahora mismo, y que, por ello, deberán hacer un supremo esfuerzo de convencimiento de sus buenas intenciones y propósitos. De momento, siguen reclamando negociación y diálogo, pero aún se niegan a condenar la violencia de todo género, empezando por la de sus compañeros de viaje los etarras. Y en ese punto está la gran prueba de su buena voluntad y mejores propósitos.
La gran cita está prevista para este domingo en el velódromo de Anoeta. Y todo serán oídos para las propuestas que haga Otegi y para las novedades que quiera o le permitan introducir en su muy esperado texto. ¿Llega con novedades ciertas o con algo más de lo de siempre?
OTR/PRESS