En atractivos frascos de cristal oscurecido de color rojo intenso, herméticamente cerrados para evitar la contaminación por agentes extraños y de diversos sabores y texturas. Así son los "potitos ideológicos" que el Gobierno nos mete por la boca para mejorar nuestra dieta democrática.
En el catálogo hay potitos de: eutanasia, paridad, aborto libre, matrimonio homosexual, y un largo etcetera que irán llegando periódicamente al hiper de Moncloa, para su consumo por la población mayor de 18 años que, parece ser, tiene un déficit democrático "progresivo".
La difusión, a través de campañas publicitarias en medios tradicionales (radio, prensa y televisión) ha sido bien planificada y está siendo gestionada magistralmente por PRISA, grupo que garantiza el éxito comercial de las empresas y productos que promociona. El fabricante no ha querido correr riesgos y hace bien.
Estos "potitos" son fabricados y envasados por PSOE, con restos ideológicos ya rancios que era difícil sacar a la calle de otro modo, pero que mezclados con "colorantes", como las películas de Amenábar, ofrecen un sabor agradable. Su rápida preparación y su dosificación los hacen ideales como alternativa a la cocina casera tradicional que requiere esfuerzo, una larga preparación y deja restos, algo completamente inaceptable con los tiempos que corren y el estilo de vida del consumidor potencial.
Como la marca es conocida, la agencia de publicidad hace bien su trabajo y se dispone del apoyo incondicional de la Administración, esta campaña parece estar siendo un éxito comercial, o al menos así nos lo presentan, que al final habrá que ver las cifras en los estudios de mercado.
Es más que probable que los problemas se presenten cuando, tras un consumo prolongado y debido al mal estado de los ingredientes, se llenen de enfermos con trastornos digestivos graves las urgencias en los hospitales. Pero eso, si no me equivoco, es un problema sanitario del que el fabricante procurará desentenderse. Llegado el caso, estará dispuesto a pagar para cargarle el mochuelo a la competencia o le montará una campaña de desprestigio dirigida por PRISA.