La Ministra de Cultura, Dª Carmen Calvo, asistió a la Pasarela Cibeles -no como modelo, sino como espectadora- y concedió una entrevista.
En sus declaraciones dice que “todas las noches me acuesto con los problemas de los españoles en la cabeza”. ¡Pobre ¡. Esa situación terminará por producirla insomnio crónico, distracción y –a los cónyuges- frustración y ansiedad. Una solución para resolver esta cuestión sería decretar que los españoles no tuviéramos problemas, liberando así a la Ministra de acostarse con ellos, ya que son muchos, y no hay cama con capacidad y aguante suficientes. Aunque lamentablemente no proporcione detalles, dice que como mujer ha “encontrado la fórmula para ser feliz”, lo cual no puede hacer más que alegrarnos. Dice también que como madre “soy de las que llaman sin parar”, recordando así el anuncio de España directo de la Telefónica.Dada la procacidad y capacidad de influencia de los hijos de los Ministros (recuérdense los atinados consejos, tanto sobre política interior como internacional que, según sus padres, han facilitado las hijas del Presidente Zapatero y el hijo del Sr. Bono) no es extraño que la Sra. Calvo quiera dialogar y consultar permanentemente con sus retoños los problemas de su Departamento.
Pero donde mejor se observa el perfil mental y el pensamiento lúcido de la Ministra es cuando declara que se siente orgullosísima de haber posado para la revista Vogue ya que "hicieron lo que tenían que hacer como mujeres trabajadoras”. Amenaza, además, con seguir apareciendo en revistas luciendo modelitos diseñados por “Miguel Palacio o Jesús del Pozo” que se encuentrarán, digo yo, en cualquier rastro o mercadillo de pueblo. Se revela contra los que piensan que “sólo la gente de derechas tiene clase y estilo”. Tiene razón. Basta observar el espectáculo para concluir inmediatamente que hay gente de izquierdas –no sé si ella lo es- que también tiene clase y estilo. No voy a decir de qué cosa.
Demuestra poseer gran cultura (su Ministerio es el de idem) cuando con lógica aplastante dice que “si Mariano Rajoy me ha obligado a ver las fotos de la guerra de Irak, que aguante ahora las mías”. ¡Toma y chínchate¡. Comprenderá la Señora Ministra que la venganza es desproporcionada y muy cruel. Además, aquello no fue para castigar a Rajoy, sino para mostrar la paridad. Supongo que, una vez más, será rectificada.
Las gestiones para devolverla a su anterior destino están resultando ineficaces.