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No llegamos a fin de... legislatura
Ernesto Carratalá
23/09/2004
En los ambientes políticos de la Villa y Corte están convencidos de que José Luis Rodríguez Zapatero no agotará la legislatura. Y no es que estén triunfando las tesis optimistas del PP nada más conocerse el resultado electoral del 14 de marzo. La cuestión es otra bien distinta.
Los populares no levantan cabeza después de la derrota en los comicios, y bajo el liderazgo de un Mariano Rajoy que parece rehén del pasado. La estrategia obedece, más bien, a la correlación de fuerzas en el seno de los socialistas, a un replanteamiento de las alianzas y apoyos electorales actuales y, sobre todo, lo más importante, a las previsiones que, en materia económica, le ha hecho a ZP su gran oráculo en la materia: Miguel Sebastián.
No hay que ser un gran experto para saber que a este ciclo económico apenas le queda vida. El PSOE, por desgracia, va a tener que pasar por una nueva etapa de vacas flacas, tal y como sucedió a principios de los ochenta y a mediados de los noventa. Medidas como la reconversión industrial, - cuyo primer exponente es la naviera Izar, pero no va a ser el único -, y otras de gran calado económico que se avecinan y de las cuales hablaremos mas adelante, - ojo a los tipos de interés, que van a subir -, hacen prever una bajada de popularidad por parte de la ciudadanía que se acabará por notar en las encuestas. El paro sigue siendo una de las mayores preocupaciones nacionales. Se va a notar un sensible incremento del número de desempleados como consecuencia de la excesiva rotación en la contratación. Ahora toca ver la cara mala de esa política de empleos basura que, si bien han aliviado muchas situaciones familiares, se han acabado por convertir en pan para hoy y hambre para mañana. La cruda realidad es que vamos a asistir a muchos resultados negativos como los del pasado mes de agosto en cuanto a empleo se refiere. Pinta mal para Valeriano Gómez y los interlocutores sociales.
Pero ahí está Solbes. El “abuelo”, tal y como le llaman cariñosamente los actuales dirigentes socialistas, es único a la hora de ir construyendo los cimientos del futuro. Lo hizo en el 95 durante la última etapa del mandato de Felipe González, y de su trabajo se aprovechó Rato, quien lo reconoció públicamente. Ahora, a la chita callando, está haciendo lo mismo: construyendo las bases de la futura prosperidad. Él, MAFO, - Miguel Ángel Fernández Ordóñez -, y Miguel Sebastián le han dicho al Presidente que la mala situación económica que se va a vivir en 2005 y 2006, concluirá en 2007. Es el momento, entonces, de convocar elecciones para renovar mandato.
Y Rodríguez Zapatero se quiere quitar el lastre actual que condiciona su acción política futura. La consigna es aguantar, como sea, este periodo llevando a cabo una labor lo más digna posible, para, una vez se den las condiciones adecuadas, llamar a las urnas y lograr la renovación de su mandato.
Le espera un período muy difícil. Los caminos para sacar adelante sus ambiciosas propuestas están plagados de piedras y minas que hay que sortear continuamente. No es fácil aguantar en las actuales condiciones. Pero no hay alternativa por mucho que Rajoy piense en que es probable el triunfo de una moción de censura a medio plazo, en el mismo momento en que a los socialistas se les acaben los apoyos nacionalistas.
Solbes trabaja bajo la hipótesis de elaborar tres presupuestos generales del estado. El de 2008, es consciente de que lo confeccionará otro equipo. Le dijo a Zapatero que colaboraría una legislatura y no parece que, de momento, haya cambiando de idea aunque, también todo hay que decirlo, queda mucho camino por recorrer y ya se sabe que en política nada es perdurable. Ni siquiera las ideas del Vicepresidente Económico.
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