El Gobierno niega que haya un plan de aconfesionalidad y dice que no hay cambios en la financiación de la Iglesia
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega preguntada hasta en cuatro ocasiones por esta cuestión, se limitó a afirmar que España es un Estado laico y que, por tanto, "no hace falta realizar ningún tipo de plan". "El Estado ya trabaja por la laicidad, porque es un mandato que está en la Constitución", subrayó.
Redacción/diarioDirecto
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, aseguró este viernes que actualmente no existe ningún plan de aconfesionalidad porque "no hace falta", al ser España un Estado laico, tal y como recoge la Constitución. Además, tanto De la Vega como el vicepresidente económico, Pedro Solbes, dijeron que no hay ningún cambio en cuanto a la financiación de la Iglesia Católica en el anteproyecto de Presupuestos del Estado aprobado este viernes.
Por eso dejó claro que no existe "ninguna novedad" en este sentido y que el anuncio realizado a este respecto por el Secretario de Estado de Justicia, Luis López Guerra, se realizó en el marco de una conferencia universitaria y se hizo "en los términos que se hizo".
López Guerra afirmó la semana pasada que la intención del Ejecutivo es trabajar para conseguir la aconfesionalidad del Estado y el respeto a la libertad religiosa.
Además, tanto De la Vega como Solbes confirmaron que no hay modificaciones en cuanto a la financiación de la Iglesia en los PGE de 2005, cuyas cuentas se aprobaron hoy para su remisión a las Cortes.
Solbes precisó que, en lo que afecta al Estado, la "práctica" del Presupuesto es la habitual, es decir, la actualización de las aportaciones que se hacen a la Iglesia Católica incluidas en el presupuesto todos los años y que no se detallarán hasta el martes.
La vicepresidenta también argumentó que el Gobierno solo quiere "extender los derechos de los ciudadanos, y hacer la vida más sencilla a la gente, facilitando el divorcio o terminando con la discriminación histórica de los homosexuales". Tras manifestar que el Ejecutivo seguirá manteniendo "cauces de diálogo abiertos" con la Iglesia en estas cuestiones, De la Vega afirmó que de la misma forma trabajará por el "interés general" aunque no haya acuerdos.