El Gobierno salvadoreño y los reclusos ponen fin a la toma de rehenes en dos cárceles
Un acuerdo entre los representantes de los reclusos y el Director de Centros Penales consiguió poner fin a la crisis que se vivía en una cárcel de El Salvador.
Agencias/diarioDirecto
Los pandilleros que mantenían como rehenes a más de un centenar de personas, principlamente familiares que los visitaban, en dos centros penitenciarios de El Salvador, lograron la madrugada de este viernes un acuerdo con las autoridades carcelarias que puso fin a la crisis.
El acuerdo se logró a las 0:25 horas locales (8:25 hora española), tras una negociación, celebrada en el penal de Chalatenango, 72 kilómetros al norte de San Salvador, entre representantes de los reclusos que pertenecen a pandillas y el director de Centros Penales, Rodolfo Garay, con la mediación de la Iglesia católica y la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos.
"Se llegó a un acuerdo; las personas retenidas en el penal van a salir y les vamos a dar albergue temporal en la iglesia de la ciudad (Chalatenango)", declaró a la prensa el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, que junto a la procuradora para la defensa de los Derechos Humanos, Beatrice Alamanni, actuaron como mediadores.
Los reclusos aceptaron la condición del Gobierno salvadoreño de liberar al sacerdote Luis Alonso Menjívar y a dos guardias penitenciarios que figuraban entre los rehenes en el penal de Chalatenango.
"Tenemos el acuerdo, pronto se firmará el acta entre las partes, pero ahora la dificultad que tenemos es que los familiares de los reclusos quieren abandonar el recinto carcelario en las próximas horas ya con plena luz del día", declaró a la AFP la portavoz de la Dirección de Centros Penales (DCP), Keyna Escobar.
Según Escobar, a los reclusos se les informó de que "eran falsas" las informaciones que afirmaban que en los próximos días se iban a producir nuevos traslados de pandilleros de un penal a otro y además las autoridades penitenciarias se comprometieron a estudiar otras demandas. El acuerdo también incluyó el penal de Cojutepeque, 33 kilómetros al este de la capital, donde los rehenes -todos familiares de los reos- también iban a ser liberados.
Para reclamar planes de resocialización y el traslado de un grupo de sus compañeros que están en una cárcel de alta seguridad, en Zacatecoluca, centro del país, los pandilleros de la denominada Mara 18 impidieron ayer por la tarde la salida de sus familiares de los dos presidios.
El centro penal de Chalatenango tiene una población reclusa de 540 presos, de los cuales todos son pandilleros, mientras que en el de Cojutepeque hay 350 presos que también en su totalidad son miembros de pandillas, principalmente de la Mara 18 (M-18).
La jornada de fuerza de este jueves es la segunda que se produce después de que el pasado 18 de agosto, una batalla entre reos comunes y miembros de pandillas dejara 32 muertos y 28 heridos en el centro penal La Esperanza, 6 kilómetros al norte de San Salvador.