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Después del divorcio, ¿qué?
Curri Valenzuela 19/09/2004
Alguna alarma se le debería haber encendido a este país el día de la semana pasada en el que la vicepresidenta Fernández de la Vega anunció ante los diputados de su grupo en el Congreso que los objetivos legislativos del Gobierno para esta temporada de otoño-invierno son tres: La Ley Integral de Violencia Doméstica, la Ley de matrimonios para homosexuales y la nueva Ley del Divorcio. Y no digo que haya que alarmarse en absoluto porque se proteja mejor a las mujeres maltratadas, se regule la convivencia entre las parejas de hecho, cualquiera que sea su sexo, y se agilicen los engorrosos trámites para la disolución del matrimonio civil. Lo alarmante es que el Gobierno no considere que debería ocuparse, además, de otras cosas.
Vivimos un momento de incertidumbre económica, con los precios del petróleo disparados, que amenaza con poner fin a una década de bonanza y que de momento se traduce un incremento de la inflación. La curva ascendente en esta década en lo referente a creación de empleo está cambiando de signo y parece dirigirse hacia abajo; termina ahora un verano en el que el turismo de sol y playa ha dado signos de agotamiento. Y es más que dudoso que en circunstancias como estas sea recomendable abrir la mano en la regularización de la inmigración ilegal.
Problemas como el de Astilleros parecen aconsejar una nueva reconversión industrial en el sector, que para que no sea traumática debería negociarse con los sindicatos. En el aspecto político, sufrimos el acoso independentista de dos comunidades históricas que se niegan a asumir la Constitución: el País Vasco, que va a empezar a tramitar, al fin, el Plan Ibarretxe. Y Cataluña, donde ERC y PSC andan tocando la música a cuyo son nos vemos obligados a bailar el resto de los ciudadanos.
A los españoles nos preocupan el paro, el terrorismo, la vivienda, la inmigración ilegal, las perspectivas económicas, la sanidad y la educación. Al Gobierno de Zapatero, parece que no. Ni ha remitido aún a las Cortes una sola medida de carácter económico, ni tiene previsto poner sobre la mesa una propuesta de su modelo de España. Se está dedicando a lo más fácil. Está bien. Pero, ¿qué va a hacer con los problemas que tiene España?.
(OTR/PRESS) -
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