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Al menos, irá Aznar
Fernando Bernácer
14/09/2004
Ninguno de los dos partidos mayoritarios en el Parlamento se ha atrevido a negar lo que demandaban los españoles de forma masiva desde hace tiempo: la comparecencia del ex presidente del Gobierno ante la comisión de investigación de los atentados del 11-M en el Congreso de los Diputados. Esa frase coreada en las manifestaciones que siguieron a la masacre, ”¿Quién ha sido?”, iba dirigida, casi de forma unánime, hacia ese presidente que seguía apuntando a ETA como autora de los hechos cuando las pistas inducían a pensar en el terrorismo islámico.
PP y PSOE han demostrado en este asunto muy poca consideración hacia el deseo expresado por los españoles tanto en esas manifestaciones como en las urnas el 14-M. El pueblo quería saber si el apoyo dado por el entonces presidente español a la guerra de Irak fue responsable de que España hubiera quedado en el punto de mira de los fundamentalistas islámicos. También si las ansias de protagonismo de Aznar y sus deseos de pasar a la Historia como el gran libertador de los pueblos habían desembocado en la mayor tragedia para la España moderna: 13 explosiones con 192 muertos en sólo unos minutos.
Ante esas preguntas, socialistas y ´populares´ se han escudado en un pacto invisible en el que se daban por satisfechos con las comparecencias consensuadas. Aunque haya existido un supuesto debate sobre este asunto no ha sido más que teatro y ambas formaciones pretendían salir de forma más o menos airosa de una comisión en la que los partidos más pequeños han forzado un ligero viraje de timón. Está muy claro que ni los chicos de Rubalcaba ni los de Zaplana están tranquilos con el rumbo que adopta el barco de la comisión de investigación. La comparecencia de Aznar puede sacar a la luz episodios nada edificantes respecto a la previsión de atentados como el de Madrid y reflejar igualmente si hubo alguna maniobra para sacar a la gente a la calle en la jornada de reflexión para minar la confianza en el PP. Pero no hay más remedio y el empecinamiento de los partidos minoritarios ha forzado el cambio de opinión del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero quien ahora ”es partidario” de que comparezca Aznar, cuando hace unos meses tanto ministros como altos dirigentes socialistas estaban convencidos de que el ex presidente ”no aportaba nada”.
Haciendo gala de un necesario pesimismo al valorar la situación política de este país, todo induce a pensar en que, una vez más, funcionará la estrategia de cambio de cromos entre los partidos mayoritarios que, en el mecanismo de funcionamiento de la comparecencia de Aznar, acordarán una estrategia de no agresión de la que ambos salgan bien parados o, al menos, no demasiado perjudicados. De todas maneras, el pueblo español respirará algo más tranquilo al ver al ex presidente responder de sus actuaciones ante una comisión parlamentaria de investigación. Allí deberá explicar si, como presume el Partido Popular, el Gobierno anterior dijo ”toda la verdad en tiempo real”, signifique lo que signifique. |
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