Buscar en:
 diarioDirecto:
  Google:
 Haga de ésta su página de Inicio 
Opinión 
Esto tiene un precio
Consuelo Sánchez Vicente
La hipótesis marroquí del 11-M vo
José Cavero
Cuestión de tamaño
Antonio Casado
El globo sonda
Fermín Bocos
Los nacionalistas y los cómicos
Antonio Asencio
IPC: Un mal dato
Ernesto Carratalá
Sampedro debía vivir
Fernando Bernácer
Greenspan y la economía 'yankee'
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Periodistas franceses, periodistas italianos
Luis del Val
Cosido a un cuerpo
Rafael Torres
La frontera de los mil muertos
Carlos Carnicero

Multimedia 
Fútbol
LFP Española
Ciclismo
Vuelta a España
Literatura
Julio Cortázar
Centenario
Año Dalí
Deportes
Fórmula 1
2004
Ver todos
 
Home  Opinión  Antonio Casado
 
Cuestión de tamaño

Antonio Casado

10/09/2004

España no es una gran potencia ni ocupa el centro del sistema en el cuadro de relaciones de poder a escala planetaria. Sobre esa premisa mayor Aznar se equivocaba razonando a favor de nuestro alineamiento con Estados Unidos en la guerra de Irak. Y sobre esa inalterable premisa, aunque haya cambiado el inquilino en Moncloa, también se equivoca Zapatero pidiendo a los países de la llamada “coalición” que retiren sus tropas de aquel país.

Según dice el presidente del Gobierno, si esa retirada se produjese se abrirían “expectativas más favorables” para resolver la situación iraquí. Probablemente tiene razón pero, en términos políticos, diplomáticos por ser precisos, esa declaración, formulada en Túnez, es inoportuna, inútil e inconveniente.

Si tenemos en cuenta que al señor Bush no se le ha pasado por la cabeza ni de lejos la idea del repliegue o el paso atrás, el inequívoco mensaje que traslada Zapatero solo puede tener como destinatarios a los aliados de Estados Unidos :dejen ustedes solo a Bush.

Es lo que les está diciendo. Y eso es lo que me parece absurdo, improcedente, por parte de Zapatero, desde el punto de vista diplomático, que es donde, antes que otra cosa, deben primar los intereses de España en el cuadro de relaciones internacionales de poder. ¿A qué viene esta innecesaria provocación? Es como darle una patada al coche del jefe en vez de decirle a la cara lo que tenemos contra él. En vez de dirigirse directamente a Estados Unidos para pedirle que ponga freno a su agresiva política, porque nos puede llevar a la ruina a todos, Zapatero hace campaña entre los aliados de Bush con la desmedida intención de alborotarle el gallinero.

Me parece ingenuo. Insisto en que puede tener razón en el fondo de sus tesis –de hecho, la tiene-, pero irrita innecesariamente a la primera potencia del mundo y desvela la vana pretensión de sembrar cizaña entre los socios de Bush que, por otra parte, está en vísperas de someterse al escrutinio de la propia sociedad norteamericana.

Cuestión de tamaño, reitero. Si no convenía al tamaño de España su implicación en una guerra extraña, tampoco conviene a su tamaño de potencia periférica darle consejos a nadie.

OTR/PRESS
 


 Volver Arriba
Las noticias sociales

con la colaboración de

Destacamos 
DVD
Cómo perder a un chico en 10 días
Cine
Tom Hanks en 'La Terminal'
Historia
Carlomagno
Libros
Novedades literarias
Música
Manolo García
Exposiciones
Inéditos 2004
Teatro
Forqué es Doña Rosita la soltera
Viajar
Normandía: un desembarco en las costas del cielo
Motor
Restyling Citroën C5
Servicios 
Quiosco
Agenda
Foros
Sorteos
Cartelera
Tiempo
Tráfico
Televisión
Publicidad Contáctenos
Edita : diarioDirecto c/Magallanes 1 28015 Madrid Tlf.902 19 83 62 +34 91 591 50 80 Fax +34 91 444 01 74