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Aznar en cargo ejecutivo
José Cavero
10/09/2004
La segura incorporación de Aznar, durante el próximo congreso del PP, a la dirección del partido en calidad de Presidente de Honor, ha suscitado toda suerte de comentarios y valoraciones, incluidas algunas humorísticas. Como la de Rodríguez Zapatero, que transformó en ironía la reciente queja de Rajoy de que se definía muy preocupado por la falta de modelo territorial del presidente o de su gobierno. Zapatero achaca esa preocupación al hecho de que Rajoy tendrá que compartir su presidencia del PP con dos presidentes más, Fraga y Aznar. No habrá bicefalia, sino tricefalía.
¿Regresa Aznar a la política activa, por virtud de esta designación, que será con certeza un acto de aclamación en el Congreso del PP de dentro de veinte días? Ana Botella se ha encargado de transmitir que es intención de Aznar mantener su compromiso de no regresar a la política activa. Pero también cabe plantearse la cuestión de otro modo: Si Aznar se ha ido alguna vez de la política. Ya hemos tenido oportunidad de ver cómo, a efectos prácticos, se han llegado a producir choques evidentes entre Aznar y Rajoy: El primero se negó a toda reforma constitucional y el segundo las acepta, el primero hizo de Irak su bandera y el segundo prefiere silenciar esa cuestión así como un proamericanismo que Aznar practicó hasta la exageración. Son caracteres bien distintos, y no ha ocultado Zapatero su temor a que el retorno de Aznar a un cargo directivo del PP también signifique el regreso de unos modos y hasta gestos ásperos y crispados que caracterizaron al expresidente, sobre todo en su segundo mandato.
Por lo demás, para que se compruebe que ni se ha ido ni terminará de irse nunca, Aznar acaba de intervenir en una universidad berlinesa, y probablemente aprovechó la ocasión para decir lo que entiende que debiera estar denunciando su partido y su sucesor en el liderazgo: Aznar dijo en Berlín que el gobierno socialista ha tomado pocas decisiones, y en estos pocos meses que ejerce, como él mismo pronosticó, ya han subido el desempleo y la inflación. Aznar ve en estos primeros signos la demostración del inexorable empobrecimiento que le espera a la sociedad española con un gobierno de signo socialista. Aznar también abogó por una cooperación más intensa de Estados Unidos y la Europa Unida contra el terrorismo. Y no dudó en hablar de los sucesos de Beslán como de un nuevo 11-S y 11-M.
Es del todo seguro que será imposible que Aznar permanezca callado en su futura condición de dirigente del PP, y más aún, que no tenga propósitos de determinar la política y hasta las declaraciones de su sucesor en la presidencia del partido. Con lo cual, efectivamente, se habrá producido un endurecimiento de la actitud de un Rajoy con imagen mucho más frívola, endeble, humorística incluso, que prefiere recurrir a una frase ingeniosa o a un sarcasmo antes que a una crítica seria y fundada.
OTR/PRESS |
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