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Home  Opinión  Ernesto Carratalá
 
IPC: Un mal dato

Ernesto Carratalá

10/09/2004

Aparentemente, el dato del Indice de Precios al Consumo correspondiente al mes de agosto es positivo si tenemos en cuenta que, durante dicho mes, se produjeron las subidas mas fuertes del precio del barril de petróleo mitigadas, en parte, por la fortaleza del euro respecto al dólar, divisa con la que se paga el crudo. Las cuatro décimas de incremento permiten reducir la inflación interanual, la que va de agosto de 2003 a agosto de 2004, que se sitúa en el 3,3%. Los expertos más optimistas creen posible llegar a diciembre con una inflación por debajo del 3% lo que significaría un buen resultado tal y como se está desarrollando el año, con fuertes sobresaltos de tipo económico provocados, esencialmente, por la evolución de los precios energéticos y de los mercados financieros.

Pero no hay que ser demasiado optimista porque hay un dato inquietante. La denominada inflación subyacente, la que resulta si no se incluyen los precios de los productos energéticos y de los alimentos no elaborados, sube una décima y se sitúa en el 2,9%. Esta variable es la que realmente hay que tener en cuenta porque, en ella, se miden los componentes más estructurales, es decir, los que verdaderamente cuentan a la hora de conocer la evolución de los precios en España. De ahí que se llegue a la conclusión de que estamos manejando un dato no tan bueno como se nos quiere hacer ver, sino mas bien un dato malo. No como para asegurar que la inflación se está disparando, pero sí como para desmentir a los que argumentan que se mantiene el control sobre los precios.

No. Se están haciendo esfuerzos para que no se vuelva a la senda inflacionista de otras épocas, pero todavía es pronto para confirmar que se ha logrado este objetivo. Y, ojo al dato, eso lo saben los expertos del Banco Central Europeo que, de momento, no quieren tocar los tipos de interés para no interferir la recuperación de las economías de las potencias europeas, Francia y Alemania principalmente, pero a los cuales no les temblará la mano si hay que subir el precio del dinero con el fin de enfriar los ánimos, llegado el caso.

Todavía no hemos llegado al límite pero no hay que bajar la guardia, y menos adoptar actitudes insolidarias como la del ex presidente, José María Aznar, cuyas declaraciones parecen mas propias de aquellos que desean inquietar a los mercados para hundirnos en la miseria que las manifestaciones efectuadas por los grandes estadistas que deben situarse por encima del bien y del mal.

Además, con sus declaraciones, Aznar demuestra una incultura económica fuera de toda duda. Culpa a los socialistas del aumento del paro y del IPC en agosto, sacando la conclusión de que la economía española se dirige al desastre. Se olvida el ex presidente de que todavía es muy pronto para evaluar los efectos que sobre la economía pueden tener las decisiones adoptadas por el equipo de Pedro Solbes, y que estos resultados son, más bien, la consecuencia de las actuaciones llevadas a cabo en la última etapa de su gobierno donde, aunque la verdad escueza, Rodrigo Rato y Cristóbal Montoso bajaron la guardia en exceso, el primero porque pasaba, ya, del ejecutivo a sabiendas de que no estaría en el siguiente aunque Rajoy ganara las elecciones, y el segundo porque, a pesar de que se contaba con él, tenía un estrecho margen de maniobra para actuar, salvo en materia presupuestaria que era para lo que se le había designado.

Aznar no sólo hace un flaco favor a la economía del país con este tipo de declaraciones sino que, además de mucha mala baba, demuestra tener escasos conocimientos en materia de política económica. España no va tan mal como él dice. España va bien por ahora, acordándonos de su famosa frase que tantos réditos le dio en el pasado. Pero España puede no ir tan bien en el futuro si Solbes y su equipo no espabilan. Y, sobre todo, si el resto de ministros no dejan de hacer el gilipollas poniendo chinitas en el camino del Vicepresidente, olvidándose de que su trabajo depende del dinero con que se cuenta. Y, sobre las cosas del dinero disponible, el que más sabe en el Partido Socialista es Pedro Solbes por mucho que Magdalena Álvarez se atreva a enmendarle la plana argumentando su experiencia como responsable de Economía en la Junta de Andalucía de Manuel Chaves.
 


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