Miles de personas cierran con proclamas de "independencia" el nuevo acto institucional en la Ciutadella
El acto, con un tono evidente de sobriedad y solemnidad, duró apenas 45 minutos y se planteó como un ejercicio de recuperación de la memoria colectiva del pueblo de Catalunya.
Agencias/diarioDirecto
Miles de personas asistieron este mediodía al acto institucional convocado por primera vez por la Generalitat y el Parlament con motivo de la Diada Nacional de Catalunya en el parque de la Ciutadella de Barcelona y que se cerró con gritos de "independencia" por parte de los asistentes. El acto, con un tono evidente de sobriedad y solemnidad, duró apenas 45 minutos y se planteó como un ejercicio de recuperación de la memoria colectiva del pueblo de Catalunya.
Puntualmente y bajo un sol de justicia, Pasqual Maragall y Ernest Benach presidieron una ceremonia en la que participaron 40 agentes de los Mossos d'Esquadra -sólo tres eran mujeres- ataviados con sus trajes de gala y a la que asistieron las máximas autoridades políticas y militares de Catalunya.
Así, en la tribuna de autoridades se concentraron el presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell; el Ministro de Idustria, Comercio y Turismo, José Montilla; el delegado del Gobierno en Catalunya, Joan Rangel; y el alcalde de Barcelona, Joan Clos. Por delante de todos ellos, el ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol, -que llegó apurado de tiempo-, y a continuación el Consell Executiu en pleno a excepción de la consellera de Cultura, Caterina Mieras, de viaje en Venecia para inaugurar una retrospectiva de Dalí.
Al otro lado de la tribuna, se ubicaron los presidentes de los grupos parlamentarios, con Artur Mas, que llegó tarde a causa del retraso acumulado a la hora de realizar las ofrendas florales en el monumento a Rafael Casanova; Manuela de Madre (PSC), Josep Lluís Carod-Rovira (ERC), Josep Piqué (PP) y Joan Boada (ICV-EA). También asistió como invitada destacada la hija del presidente del Chile Salvador Allende, Isabel, asesinado otro 11 de septiembre, en 1973.
El compositor Rafael Subirachs abrió el acto con el romance popular del siglo XVII 'Catalunya, Comtat Gran', que narra la rebelión de los 'segadors' en 1640 y que el mismo Subirachs cantó en 1975, por primera vez desde la República, y cuyos hechos inspiran el actual himno catalán. La emocionada interpretación provocó los aplausos de los asistentes en varias ocasiones, curiosamente coincidiendo con frases como "a las armas catalanes", además de gritos de "independencia".
Tras el desfile de la formación de gala de los Mossos, el alcalde de Organyà (Lleida), Joan Busquets, gobernado por CiU, entregó la bandera que habitualmente ondea en el balcón del municipio a Benach y Maragall, que la libraron al jefe de la formación de Mossos para su custodia hasta el final del acto. A continuación, dos niños hicieron una ofrenda con una rama de olivo y un texto de dos versos de Miquel Martí i Pol que fueron recitados por la voz en off que condujo todo el acto: "Convertiremos el viejo dolor en amor y lo legaremos, solemnes a la historia".
Mientras sonaban esos versos, el cantante Lluis Llach hizo su entrada en el escenario -con las manos a la espalda y la cabeza inclinada-, donde interpretó con los ojos cerrados 'Venim del Nord, venim del Sud'. El Orfeó Català, la Coral Sant Jordi y la Polifónica de Puig-reig fueron los encargados de interpretar el 'Cant de la senyera', que dio paso a Joan Manuel Serrat, que vestido de negro y acompañado de su guitarra, cantó la 'Cançó de Bressol', que combina el castellano y el catalán en su letra. Tras el canto de 'El Rossinyol' por parte de la coral, la soprano Barbara Hendrichks interpretó 'El cant dels Ocells'.
Después de las interpretaciones musicales, llegó el momento álgido del acto cuando una agente de los Mossos comenzó a izar la 'senyera' en el mástil de 11 metros mientras sonaban 'Els segadors'. Los aplausos y los gritos de "independencia" cerraron el acto y la retirada de la formación de Mossos, que fue acompañada por disparos de los tradicionales 'trabucaires'.
La satisfacción se reflejaba en los rostros de Maragall y Benach, principales impulsores del acto, así como del resto de dirigentes políticos catalanes, especialmente del presidente del PP de Catalunya, Josep Piqué, que no acudió al monumento de Rafael Casanova como el resto de líderes políticos y se limitó a participar en el acto institucional. El calor y el sol intenso fueron el objeto de las principales quejas de los políticos, que tuvieron que echar mano de alguna botella de agua al abandonar la tarima, aunque hubo quien incluso lamentó que la bandera de Organyà "era un poco pequeña".