El Gobierno de Maragall es recibido con pitos y gritos de 'español' ante el monumento de Rafael Casanova
En los alrededores del monumento se concentraron centenares de personas, algunas de ellas con 'senyeres', 'estelades', banderas irakíes y pancartas contra los cierres de varias fábricas. También están los tradicionales puestos de venta de banderas, pegatinas y camisetas independentistas catalanas.
Agencias/diarioDirecto
El Gobierno de la Generalitat, con su presidente Pasqual Maragall al frente, fue recibido en la mañana dee ste sábado en su ofrenda floral al monumento de Rafael Casanova en Barcelona, con gritos de "español" y "botifler". Los consellers del Ejecutivo tripartito, formado por PSC, ERC e ICV, aguantaron estoicamente los pitos de las personas congregadas ante el monumento y posteriormente en declaraciones a los periodistas restaban importancia a una situación que se repite cada año.
La representación de la Diputación de Barcelona, con presencia de miembros del PP, también fue recibida con silbidos. Maragall quiso recordar ante los periodistas lo que representa la Diada y la caída de Rafael Casanova, "por la defensa de una concepción del país y de la libertad no compartida por todo el mundo, y acosada por una monarquía, la de Felipe V, que no reconocía nuestros derechos". Asimismo, tuvo palabras de recuerdo para las víctimas del 11-M de Madrid.
También el 'conseller en cap', Josep Bargalló, asumió los silbidos aludiendo a su "amplia experiencia tanto en aplausos como en pitos" cuando participaba en las jornadas 'castelleres'. Asimismo, insistió en restar importancia a la polémica de las banderas, convencido de que "la polémica no la hacen las banderas sino las persona".
También se refirió a una parte del discurso institucional de Maragall, para coincidir en que el catalán "no está en peligro", y solamente "estaría en peligro el mantenimiento de la unidad de la lengua, porque es allí donde intervienen los políticos". El conseller de Relaciones Institucionales, Joan Saura, recibió con tranquilidad los pitos que recibía por primera vez en el monumento, ya que tradicionalmente ICV no era abucheada. En este sentido, dijo que "hay que aguantar los silbidos", aunque aseguró que "la mayoría está muy contenta con la perspectiva de un nuevo Estatut".
Para Saura, esta Diada es "la de la esperanza", "inicio de una nueva etapa con aspiraciones de más autogobierno para Catalunya y un mejor encaje en el Estado" y ha de "ampliar la fiesta popular" con el acto institucional de la Ciutadella. En los alrededores del monumento se concentraron centenares de personas, algunas de ellas con 'senyeres', 'estelades', banderas irakíes y pancartas contra los cierres de varias fábricas. También están los tradicionales puestos de venta de banderas, pegatinas y camisetas independentistas catalanas.