Ibarra afirma que Extremadura no se sumará a la "loca carrera" de las reformas nominales de las regiones
Aprovechando la celebración del Día de Extremadura, el presidente de la Comunidad Autónoma, Juan Carlos Rodríguez Ibarra aprovechó para arremeter contra el debate en torno al modelo de Estado. Ibarra adelantó que Extremadura no sólo no se sumará a esta "loca carrera", sino que incluso frenará en la medida de lo posible esta pretensión de algunas regiones. Calificó de actidud infantil de algunos pueblos que buscan el cambio de nombre "que les haga aparecer como algo distinto de lo que son".
Redacción/diarioDirecto
El presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, criticó la noche de este miércoles el debate nominal de las regiones españoles iniciado en el país, y aseguró que la región extremeña no sólo no se sumará a esta "loca carrera" sino que incluso frenará en la medida de lo posible esta pretensión de algunas regiones, "siempre que esa actitud sensata y patriótica no vaya a suponernos una merma en nuestras posibilidades de desarrollo".
Dentro del discurso institucional con motivo de la celebración del Día de Extremadura, en un acto celebrado en el Teatro Romano de Mérida y rodeado de una enorme emotividad por los galardonados, Ibarra aseguró que algunos pueblos permanecen en un "periodo de infantilismo" en el que buscan el cambio de nombre que les haga "aparecer como algo distinto de lo que son".
Desde su punto de vista, la discusión territorial existente en la actualidad sobre la denominación de las comunidades (regiones españolas, nacionalidad, comunidad nacional, nacionalidad histórica, nación cultural, región periférica...), "no sólo desconcierta a los que quieren alterar el suyo sino que también provoca confusión en los que tenemos que relacionarnos con ellos".
En este sentido, criticó la "búsqueda de adjetivos rimbombantes" iniciada desde algunas regiones y que, para Ibarra, ha supuesto el salto de otras regiones al "pillaje sin escrúpulos". "Pero en ese juego alguno acabará tocando las palmas y limpiando el mantel, como suele suceder en esos casos", advirtió el presidente extremeño.
Durante su intervención, Rodríguez Ibarra rechazó asimismo "sentirse no español y aprovechar las ventajas de serlo para dejar de serlo". "No podemos aceptar que desde una posición no española se pretenda reducir, erosionar o dividir el territorio español", dijo el presidente extremeño, que dijo sentirse dispuesto en todo caso a discutir "de igual a igual cualquier idea brillante o peregrina que pretenda mejorar la empresa" de la territorialidad española.
Extremadura mantiene su nombre
Tras considerar "ridículo y peligroso" que quienes "gobernando regiones que no reniegan de su condición de españolas estén dispuestos a hacer el juego a los que juegan con nombres y apellidos", señaló su voluntad de no variar el nombre de Extremadura, y "como mucho" si ha de calificarse que en la Constitución reformada "se le siga llamando región y se apellide española".
"No es que nosotros desde Extremadura queramos o podamos poner orden en la deriva, un tanto ridícula de esta discusión territorial, pero sí que podemos predicar con el ejemplo de mostrar a todos que no hacen falta apellidos ni adjetivos artificiosos para sentir una sustancial conformidad con nuestro propio ser colectivo", declaró Ibarra, quien no obstante añadió que Extremadura no renuncia a la identidad como extremeños.
"Ser de la pura España no significa que nos confundamos en cuanto a nuestras raíces, nuestras vivencias, nuestra historia con otros territorios de España", señaló Ibarra, que defendió el carácter español y extremeño de la Comunidad. Así, propuso la reafirmación de las notas que confirman la identidad colectiva extremeña, "imaginando el futuro pero sin renunciar a profundizar en nuestro pasado y recurriendo a la parte espiritual de nuestro pueblo", dijo.
Monasterio de Guadalupe territorio eclesiástico extremeño
Por otra parte, en un discurso cargado de emotividad y reconocimiento a los galardonados este año con la Medalla de Extremadura, por su relación común en torno a la solidaridad, reclamó a la Iglesia Católica un reconocimiento a la extremeñidad de Guadalupe mediante su inclusión en el territorio eclesiástico de la región. Según dijo, el carácter extremeño de Guadalupe es un "elemento esencial" de la personalidad histórica de la región.