El conflicto ruso-checheno, una breve perspectiva histórica
Doscientos alumnos permanecen secuestrados en una escuela en la República de Osetia, vecina de Chechenia. Y es que el conflicto checheno ha experimentado un recrudecimiento en la última semana. Dos aviones derribados, un atentado suicida en el metro de Moscú, y el secuestro de la escuela, con doscientos alumnos y profesores. Reclaman la liberación de terroristas chechenios, pero en el fondo sigue estando la misma problemática: la independencia de la República Chechena, de mayoría musulmana.
Antonio Asencio/diarioDirecto
El conflicto chechenio no es nuevo. Los territorios de Chechenia e Inghusetia fueron escenario de luchas contra el ejército ruso durante el siglo XIX, que terminaron con la victoria de Moscú en 1864. Desde entonces, ha sido una zona conflictiva.
A parte de la cuestión islámica (los chechenios quiere convertirse en una República de este carácter), el Cáucaso ha sido, desde principios de siglo, una zona clave para la extracción y distribución de las importantes reservas de petróleo del mar Caspio. El oleoducto que va de Azerbaiyán a Rumanía también es una de las claves estratégicas de la zona, que Rusia no quiere perder. Se trata, nada más ni nada menos, que la salida de Rusia al mediterráneo a través del Danubio y el Mar Negro.
Tras el desmoronamiento de la URSS, el conflicto se reabre en Chechenia, con una guerra catastrófica que, durante los años 1994 y 1996 se cobró ochenta mil muertos, y que terminó con la derrota del ejército ruso. El comandante checheno Masjadov y el general ruso Lebed acordaron la retirada rusa y posponer la decisión sobre el futuro chechenio a 2002.
En 1997, los chechenos eligen como presidente a Masjadov, hombre moderado en un principio. Este no puede imponer su autoridad, y en 1998 Chechenia se declara independiente. El país se fractura entre los que quieren la república independiente islámica y los que están bajo influencia del Kremlin. Es a partir de ese momento cuando empieza una escalada de terror separatista y de violentas intervenciones rusas, en muchas ocasiones acusados de atacar contra la población civil.
De Yeltsin a Putin, la actuación rusa no parece variar, y el conflicto sigue su cauce. En octubre del 2002, un comando checheno secuestró a centenares de personas que se encontraban presenciando el musical Nord-Ost en un teatro moscovita. En mayo de este año, un atentado terrorista terminaba con la vida del primer ministro chechenio, el islámico, pero prorruso Achmad Kadyrov, en plena tribuna durante un desfile militar. Poco después, la guerrilla chechenia entraba en la república contigua: Inghusetia. Con este secuestro, el conflicto parece extenderse aún más allá, y alcanza a Osetia.
Tradicionalmente, la reclamación independentista chechena es ferozmente combatida por los rusos por dos motivos: en primero lugar, la creación de una Chechenia independiente con el formato de República Islámica sentaría un precedente y generaría una gran inestabilidad en zonas donde la población musulmana es cuantiosa. Por otra parte, y como se ha señalado, el Cáucaso es un corredor estratégico: se trata de una zona de distribución del petróleo de Oriente Próximo, atravesado por el oleoducto Azerbayán-Rumanía, y es la única salida hacia el Mar Negro que tiene una Rusia demasiado escorada hacia el Norte.
Inghusetia
Pero, ¿qué sabemos de estas dos pequeñas repúblicas rusas, hasta el momento desconocidas? Inghusetia está situada en la zona noroeste del Cáucaso, entre Chechenia y Osetia. Políticamente, siempre ha estado ligada a Chechenia. Con una población de poco más de 300.000 personas, su economía ha quedado prácticamente en ruinas tras la guerra ruso-chechena durante los años noventa y 2000.
Osetia
Este pequeño país caucásico es el escenario del secuestro que tiene aterrorizada a toda Rusia y el mundo. Aunque desde el siglo XVIII pertenece a Rusia, la República de Osetia fue la primera en ser independiente en 1990, tras el desmembramiento de la URSS. Su población alcanza los 660.000 habitantes, con fuerte presencia musulmana y rusa.