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Vivir con los votos puestos
Luis del Val
30/08/04
Fraga está dispuesto a vivir con los votos puestos, y a sus 84 años parece que se apresta para afrontar una nueva elección, lo que ha provocado grandes disgustos en personas que, por lo leído, no le tienen mucha simpatía, pero que, en cambio, no les provoca tanta animadversión como para no desearle una vejez feliz, alejada de los disgustos de la política. A mí Fraga no me cae especialmente simpático y, a la vez, tampoco me preocupa lo que haga en su vejez, con lo que me divierte bastante este celo de personas que casi le odian y que, sin embargo, están llenas de buenos deseos para la última etapa de su vida. Hay otros, en cambio, que consideran inadmisible que se vuelva a presentar por la razón fundamental de la edad, que es una razón eminentemente subjetiva.
Corren malos tiempos para la lírica y para los viejos, pero no hace mucho, en esta Europa a la que pertenecemos, hubo dos gerentes que protagonizaron la vida política del continente. Los dos habían nacido en el siglo XIX y los dos se retiraron de la política a muy avanzada edad. El general De Gaulle lo hizo en 1969, a punto de cumplir los ochenta años, y Konrad Adenauer dejó la presidencia de la Alemania Federal con 87 calendarios cumplidos. Hombre, Galicia, no está llena de alemanes y, por tanto, puede que sea más difícil de gobernar, pero también tiene la ventaja de ser territorialmente más chica y con menos habitantes.
De cualquier manera, ni los comentaristas, ni los sociólogos, ni los aficionados a la medicina pueden determinar que Fraga continúe o no al frente del gobierno gallego. Quienes tendrán la palabra serán los electores que acudirán a la urna a expresar libremente su voluntad y cuyo fallo será inapelable. ¿Es raro? Hombre, no es frecuente, pero en la República, de Platón, el padre de Polemarco le cuenta a Sócrates las enormes ventajas de la vejez al haberse despojado de la ambición, de la cólera y de las pasiones. Claro, que estos griegos eran unos antiguos. Tanto que hasta inventaron la democracia.
OTR/PRESS
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