La organización de los atentados costó menos de 10.000 dólares, según la ONU
El relativamente bajo coste de los ataques se debe en parte a la tecnología convencional utilizada. En Madrid, los autores utilizaron explosivos robados y teléfonos móviles como detonadores para cometer la matanza.
Agencias/diarioDirecto
Los atentados del 11 de marzo en Madrid, en los que murieron 191 personas, costaron a sus autores menos de 10.000 dólares (unos 8.315 euros), según datos recientes de la ONU citados por la cadena británica BBC. Esta misma cadena asegura además haber obtenido una copia de un informe acerca de las sanciones a los talibán y a Al Qaeda que la ONU tiene previsto publicar el lunes. Según el informe, estas sanciones y otras medidas tomadas por la organización supranacional han tenido un éxito "menor de los esperado" y un "impacto limitado".
En concreto, las sanciones de la ONU incluyen prohibiciones de viaje y embargo de armas a individuos y grupos relacionados con Al Qaeda o con los talibán, lo que afecta a unas 317 personas y a 112 grupos. Estas sanciones se impusieron por primera vez en 1999, pero cobraron trascendencia tras los ataques del 11-S, cuando Washington multiplicó sus esfuerzos por ahogar financieramente al terrorismo internacional.
Sin embargo, lo que ha demostrado Al Qaeda a consecuencia de las sanciones de la ONU es que cuenta con una habilidad probada para adaptarse a las circunstancias, ser flexible y encontrar fórmulas que le pongan siempre un paso por delante de las autoridades, indica la BBC. Por otro lado, en la actualidad las grandes inversiones de dinero en atentados terroristas parecen haber perdido importancia. Ahora, lo más común es que las células de Al Qaeda y sus colaboradores se financien a sí mismos.
Los atentados del 11-S, la operación más compleja acometida hasta el momento por la red terrorista, fueron financiados desde el exterior y costaron, según la comisión estadounidense creada para la ocasión, entre 400 y 500.000 dólares. Sin embargo, en otros casos, dice la BBC, como en Madrid, los atentados parecen haber sido financiados desde dentro, a menudo gracias a pequeños delitos como el fraude de tarjetas de crédito o falsificaciones de pasaportes.
El relativamente bajo coste de los ataques se debe en parte a la tecnología convencional utilizada. En Madrid, los autores utilizaron explosivos robados y teléfonos móviles como detonadores para cometer la matanza. El informe de la ONU confirma lo que ya algunos expertos en contraterrorismo creían: a pesar de la utilidad de cortar la financiación de los grupos extremistas, ésta no es la mejor forma de prevenir nuevos ataques.
Además, el informe dice que Al Qaeda se ha convertido en una "tenue red de grupos afiliados" que pueden operar de forma independiente contra objetivos locales con recursos limitados, lo que convierte a la financiación en algo menos relevante.