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Vuelta al cole
Agustín Jiménez
24/08/2004
Mientras los peques empiezan a preparar la vuelta a sus deberes, los grandes tornan a relanzar sus poses de maldad y majadería. En Africa, según los telediarios, está otra vez de moda morirse en masa y ametrallarse sin medida, lo que, también según los telediarios, da pie a declaraciones interesantísimas, otra vez, de los Kofi Annan o los Straw. En Asia otra vez amenazan los israelitas y no se termina lo de Irak. Ni lo de Afganistán. Comienzan los juicios de Guantánamo, los juicios de Mannheim. Todo el mundo busca desesperadamente un culpable como en Nurenberg, mientras Jordi Pujol emigra a Marte para que, en tierra catalana, no le mezclen a los catalanes y a los charnegos.
Sobre España en general, la prensa francesa se hace eco del gran debate sobre emigración. ¿Qué harán de verdad los socialistas, descendientes de los republicanos españoles que liberaron París, en cuyo honor el alcalde Delanoe inauguro ayer una plaza? Parece que los socialistas quieren cambiar de talante y que el PP, el partido constante, no quiere cambiar de nada. En la CNN aparece Botín a costa de una trifulca para adueñarse de un banco inglés y sale Almunia refiriéndose a tasas y petróleo. Por cierto, el petróleo sigue bajando pese a Hugo Chaves. Putin sale en otra televisión anunciando que Rusia ha aumentado sus exportaciones de crudo. También sale el país de Tony Blair porque cada vez funciona peor. A la moda británica de los hospitales colapsados y los trenes que chocan por vías confusas sucede el atasco bananero de Heathrow y a los viajeros que les den por ahí.
De las Olimpiadas se habla mucho, sobre todo de los dopajes. No se mencionan fuera, por inexistentes, las medallas de Espana aunque se siguen con interés las evoluciones de Gasol y sus cestitas. En América, descontado ya Chavez, los dos contrincantes se dan todas las tortas que pueden. Con una táctica engañosa. Bush, que era el energúmeno, trata de reconciliarse con su primer eslogan de conservador compasivo. Kerry, que algunos consideraban un poquito civilizado, se esfuerza por que lo veamos como un guerrero peleón. A todo esto, una decena de nuevos estados europeos buscan su esfera de influencia. en la prensa báltica, en los mentideros polacos, en las calas de Chipre se comentan sin parar las hazañas de oscuros conciudadanos que el presidente Barroso ha aupado a vicepresidentes, a comisarios, a directores generales. ¡Con que ilusión empezaran todos el curso!
OTR/PRESS
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