Thorpe se apunta el duelo estelar de los 200 libres y frustra la gesta de Phelps
Con un crono de 1:44.71, Thorpe pulverizó el récord olímpico logrado por Van den Hoogenband en Sydney (1:45.35) para someter al 'holandés volador' (1:45.23) y a un Phelps que vio así fin a su carrera por lograr siete preseas del metal más precioso en Atenas, como ya lograra su compatriota Mark Spitz en Múnich'72.
Agencias/diarioDirecto
El australiano Ian Thorpe se llevó todo el protagonismo en el duelo estelar de la natación en estos Juegos de Atenas al colgarse el oro, su segundo tras el de su prueba favorita de los 400, en la final de los 200 metros libres, superando al holandés Pieter van den Hoogenband y al estadounidense Michael Phelps.
El 'Torpedo' se sacó así, cuatro después, la espina de su derrota en Sydney en el doble hectómetro a manos de 'VDH', que en esta ocasión tuvo que ceder ante el poderío del plusmarquista mundial de la distancia.
La final cumplió totalmente con las expectativas y Van den Hoogenband, que ya había sido el más rápido en las semifinales, salió dispuesto a defender su corona con todo. Así, el holandés lanzó la carrera a ritmo de récord, con un paso por la mitad de la prueba que iba por debajo en un segundo de la plusmarca mundial (1:18.26).
Mientras Phelps, que tan sólo se vio por delante en la puesta en acción en la salida, nunca se vio con opciones de pelear por un oro que era ya un mano a mano entre el 'aussie' y el holandés al paso por el primer hectómetro y se tuvo que conformar con su tercer metal en estos Juegos, aunque sólo uno de ellos de oro (400 estilos).
Thorpe lanzó un demoledor ataque en los últimos 50 metros a un Van den Hoogenband que comenzaba a pagar el esfuerzo de sus 100 primeros metros y que tenía que ceder ante la fuerza del australiano, que firmaba así una las victorias con mejor sabor de su carrera.
Coughlin y Peirsol, reyes de los 100 espalda.
En los 100 espalda femenino, la española Nina Zhivanevskaya no pudo hacerse con un hueco en el cajón y repetir su bronce de Sydney, tras ser quinta en una final en la que la estadounidense Natalie Coughlin hizo buenos los pronósticos.
Zhivanevskaya fue capaz de firmar su carrera más rápida en Atenas (1:01.12), pero esta no fue suficiente para estar en la lucha por el bronce, su única opción de estar en el cajón y de saborear una gloria olímpica por tercera vez, tras su bronce hace cuatro años y en 4x100 estilos en Barcelona'92, aunque en aquella ocasión con la nacionalidad rusa.
La española volvió a fallar en la salida, en la que acumuló un retraso que fue incapaz ya de recuperar con su nadar en negativo en los últimos 50 metros, marchándose así la gran baza de la natación española en Atenas a una medalla.
Coughlin, plusmarquista mundial, hizo por delante su carrera para poder sacarse la espina del año pasado en los Mundiales de Barcelona, donde una gripe la robó una corona a la que ya apuntaba.
La americana, con un crono de 1:00.37, fue inalcanzable para todas sus rivales, donde la zimbabua Kirsty Coventry (1:0050) daba la sorpresa al colgarse la plata, y la francesa Laure Manaudou, oro ya en 400 libre, se hacía con el bronce, dejando fuera del podio a la alemana Antje Buschschulte, vigente campeona del Mundo.
Los 100 espalda masculino también tuvieron un rey americano con el triunfo de Aaron Peirsol, oro ya el año pasado en los Mundiales de Barcelona, siendo el austriaco Markus Rogan y el japonés Tomomi Morita, plata y bronce respectivamente.
Peirsol, confirmando su condición de mejor espaldista de la actualidad, comenzó a abrir hueco desde la salida, para coronarse con un crono de 54.06, mientras que Rogan y Morita luchaban por la plata.
La gran decepción la protagonizó el americano Lenny Krayzelburg, plusmarquista mundial de la distancia, que dejó claro que se encuentra en pleno declive siendo cuarto y quedándose sin ninguna medalla que llevarse al cuello.
La china Luo puede con las australianas en los 100 braza.
La china Xuejuan Luo, campeona del Mundo en Barcelona 2003, se apuntó el último oro de la jornada al dar la sorpresa con su victoria en la final de los 100 braza, estableciendo un nuevo récord olímpico con 1:06.64.
La australiana Leisel Jones, plusmarquista mundial (1:06.37), fue la gran derrotada ya que se tuvo que conformar con el bronce tras ceder por una centésima en el duelo por la plata con su compatriota Brooke Hanson.