Buscar en:
 diarioDirecto:
  Google:
 Haga de ésta su página de Inicio 
Opinión 
Dejar el vicio
Rafael Torres
Seguridad y defensa
Ramón Pi
Acaso nunca sepamos quién organizó el 11-M
José Cavero
El sueño de una vida nueva
Carmen Tomás
¡A Jugar!
Curri Valenzuela
Cultura de usar y tirar
Francisco Muro de Iscar
Relevo en la CNMV (I)
Ernesto Carratalá
Los españoles creen en Dios
Carlos Carnicero
El gran reto
Luis del Val
Las bombas de ETA
Esther Esteban
Un pacto único y unánime
Pedro Calvo Hernando

Multimedia 
Juegos Olímpicos
Atenas 2004
Vela
Copa del Rey
30 julio al 8 agosto
Ciclismo
Tour de Francia
Cine
Shrek 2
Centenario
Año Dalí
Deportes
Fórmula 1
2004
Ver todos
 
Home  Opinión  Rafael Torres
 
Dejar el vicio

Rafael Torres

12/08/2004

Quienes desean o necesitan dejar de fumar son la presa fácil del novedoso y pingüe negocio montado alrededor del abandono del tabaco, pues el Estado, que debería reparar el daño que hace fomentando su uso, carece, por seguir fomentándolo precisamente, de crédito y autoridad moral para, mediante planes de choque dirigidos por la Sanidad Pública, desterrar el hábito dañino en el menor plazo de tiempo posible. Los decididos más o menos vagamente a dejar por motivos de salud lo que por otros motivos les fascina. ¿cómo van a confiar su cura al principal cómplice, beneficiario y cooperador imprescindible de aquello que les está matando? ¿Cómo confiar en las medidas sanitarias, en las campañas y en la palabrería del Estado para que dejemos de fumar, si para lograrlo bastaría prohibir su venta al público, bien que al precio de renunciar al lucro gigantesco que a sus arca le proporciona ese veneno de alquitrán y humo? ¿O no lo prohibe por respeto a la libertad de consumo?. En ese caso,permita la venta libre de armas de fuego, de estricnina o de uranio enriquecido.

Quienes desean o necesitan abandonar el malsano aunque delicioso hábito de fumar, lo llevan crudo: charlas intimidatorias, vídeos espeluznantes, chicles nauseabundos, parches ominosos, libros horrendos, brebajes, agujas... Mucha imaginación hay que echarle para suponer que por esos caminos tremebundos se va a conquistar una realidad personal más grata que la que con el abandono traumático del cigarrillo se abandona. El más o menos resuelto a dejar de fumar necesita saber que hay vida, y mejor, más allá del telón de ahumo, y necesita saberlo, además,gratis, pues ya enriqueció bastante al Estado con el vicio que tanto contribuyó a inculcarle. Y que sigue contribuyendo a inculcar, pese a sus hipócritas campañas antitabaco, en los jóvenes, que cada vez fuman antes y más.

OTR/PRESS

 


 Volver Arriba
Las noticias sociales

con la colaboración de

Destacamos 
Deportes
JJ.OO. de Atenas
Exposiciones
Cecily Brown
Música
El regreso de Juanes
Teatro
Aquellos jóvenes de los 70'
Motor
Nuevo Kia Sportage
Cine
Halle Berry en Catwoman
Viajar
Fin de semana en el FIB
Historia
Ramsés el Grande
DVD
Novedades
Libros
Novedades literarias
Servicios 
Quiosco
Agenda
Foros
Sorteos
Cartelera
Tiempo
Tráfico
Televisión
Publicidad Contáctenos
Edita : diarioDirecto c/Magallanes 1 28015 Madrid Tlf.902 19 83 62 +34 91 591 50 80 Fax +34 91 444 01 74