Hace años, cuando no había accidentes de circulación por docenas al día, ni globalización que nos permitiera vivir al instante las tragedias que ocurren en cualquier punto remoto del planeta, al mediar el mes de agosto se producían en los medios de comunicación lo que se llamaban serpientes de verano, noticias estúpidamente curiosas, como por ejemplo la supuesta aparición de un monstruo en el Lago Ness de Escocia, que conseguían llenar las páginas de los periódicos que de otra forma tendrían que haber salido con más blancos que letras en sus portadas.
Este verano tenemos en España una serpiente, la de las reformas de los Estatutos de Autonomía, con la que muchos políticos están llenando los huecos informativos. Maragall se aprovecha de que no hay muchos titulares en potencia para reivindicar el papel de Catalán como nación; Zapatero, para proclamar su fe en la unidad de España; Jordi Sevilla para proponer un pacto local que beneficie a los sufridos ayuntamientos de las próximas reformas de Estatutos; Rajoy, para exigir al Presidente del Gobierno que explique de una vez cual es su modelo de Estado. Y así, titular tras titular, todo el mes de agosto.
La supuesta existencia del monstruo del Lago Ness daba en otro tiempo, por lo menos, motivo para discusión, aunque tontorrona en la tertulia del chiringuito de playa o el merendero campestre. Lo de la reforma de los Estatutos, la verdad, da para titulares y nada más; que no se quejen los políticos de la poca consideración que despiertan entre la gente y los periódicos de que venden menos ejemplares en verano después del mes de la tabarra que nos están dando con el tema este mes de agosto.