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La cosa se pone fea
Carmen Tomás
11/08/2004
Datos para la preocupación no faltan. En España, hace unos días conocíamos el descenso del turismo, el menor ritmo de crecimiento del PIB y la caída brusca de la confianza de los empresarios. En Estados Unidos, se ralentiza el crecimiento económico y el empleo sigue dando muestras más que evidentes de que sigue siendo su talón de Aquiles. En general, las bolsas tocan los mínimos del año. Este es el cuadro clínico actual de la situación. Es obvio que el enfermo aún no está grave. Pero, sí que dañado y básicamente por una razón: el espectacular aumento de los precios del petróleo. Desde hace unos días toca máximos históricos en cada jornada y ya pocos se atreven a pronosticar un descenso sustancial de los precios. La subida de la inflación está, pues, garantizada. En nuestro país, los gasolineros hablan ya sin tapujos de aumentos de los precios de los carburantes de al menos un 12 por ciento.
La dificultad para realizar análisis serios a corto plazo de un cambio en la situación actual viene de las razones para esta desorbitada subida de los precios del crudo. En cierto modo se puede decir que son razones ya casi estructurales. Nadie sabe ni cuándo ni cómo la situación que atraviesa Irak puede mejorar, ni si hay forma de atajar de forma sensata el fuerte incremento de la demanda de países como China o India, ni si las cosas mejorarán definitivamente en Nigeria. Sólo sabemos que las previsiones más optimistas hablan de un petróleo de media en el año y como techo de 35 dólares el barril. Los más pesimistas, lo ven a 50 dólares antes de final de año. Esto quiere decir que las mejores perspectivas que para la economía general habían realizado los distintos organismos se pueden ir al traste y la ansiada y sólida recuperación se puede truncar de momento. Prueba de la preocupación por la inflación es que la Reserva Federal norteamericana decidió a última hora del martes subir los tipos de interés un cuarto de punto hasta el 1,5 por ciento. Dice la FED que los altos precios del petróleo están afectando al desarrollo de la economía, aunque ésta, añade, aparenta estar capacitada para continuar su ritmo positivo. La habitual cal y arena de Greenspan. Pero, es evidente que la toma de posición, el cambio en la política de tipos, a pesar de la ralentización del segundo trimestre, es prueba de una preocupación real
OTR/PRESS
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