Las cámaras de Spirit revelan la naturaleza del suelo marciano
Spirit aterrizó en el cráter Gusev, una región de brillo medio. Durante estos últimos meses, el explorador robótico ha cruzado zonas más y menos brillantes en su camino hacia el cráter Bonneville y después hacia las Columbia Hills.
Agencias/diarioDirecto
Estos cambios en el albedo se apreciaron en las tomas realizadas con la cámara panorámica del vehículo, correlacionando estos datos con los obtenidos con las sondas orbitales. Los hallazgos se detallan en el número del 6 de agosto de la revista Science.
Por otra parte, a pesar del éxito de la misión, los científicos no han hallado restos de depósitos lacustres en la región de Gusev estudiada los primeros meses, aunque actualmente el rover se encuentra examinando varios afloramientos rocosos en las Columbia Hills, lo cual puede ofrecer nuevos resultados de interés. El hecho de no haber encontrado depósitos lacustres se debe a que éstos posiblemente se hallan situados debajo de los depósitos volcánicos que cubren el terreno estudiado, hipótesis que ya había sido propuesta cuando se eligió la región de aterrizaje pero que no podía asegurarse hasta examinar los propios materiales superficiales.
Spirit estudió el terreno a través de 13 filtros diferentes de las Pancams durante su viaje hacia las Columbia Hills, permitiendo a los científicos de la misión obtener espectros desde el ultravioleta hasta el infrarrojo, de gran utilidad para estudiar las propiedades del suelo y de las rocas.
Los investigadores emplearon las cámaras panorámicas para identificar rocas y puntos del suelo apropiados para realizar análisis y fotografías con su cámara microscópica. Los filtros fotográficos en el visible e infrarrojo resultan de gran utilidad para conocer el tipo de roca que se pretende examinar, ya que pueden ofrecer datos sobre forma, tamaño y propiedades del color de las rocas, de tal modo que es posible conocer el tipo de minerales ricos en hierro presentes en las mismas.
Las imágenes tomadas con la cámara panorámica ofrecen una vista similar a la que una persona experimentaría si estuviese situada en la superficie marciana. La resolución es tres veces superior a la de las cámaras de la misión Mars Pathfinder (1997) o a la de las sondas de aterrizaje Viking (1976). A tres metros de distancia, las cámaras panorámicas pueden apreciar detalles del tamaño de 1 mm/pixel.
Además de observar el suelo, estas cámaras han tenido tiempo para estudiar el cielo: los científicos las han orientado diariamente en dirección hacia el Sol, con la finalidad de estudiar la opacidad de la atmósfera.
A principios de la misión, los rovers observaron que ésta era bastante opaca, debido a la acción de tormentas de polvo que tuvieron lugar en 2003. En sol 85, el aire comenzó a aclararse, reduciendo la opacidad del cielo marciano y permitiendo a los científicos observar el desarrollo de nubes ocasionales de hielo de agua.
Hace pocos días, Spirit cumplía los 200 días de vida en la superficie de Marte, al mismo tiempo que iniciaba el estudio de unos afloramientos que aparentemente podrían haberse formado debido a la acción del agua líquida.
Ambos rovers son aún capaces de llevar a cabo trabajos e investigaciones científicas -aunque no sin sufrir a veces ciertos achaques- e intentarán sobrevivir al máximo del invierno marciano, el cual tendrá lugar a mediados-finales de septiembre. Los responsables de la misión esperan poder continuar el trabajo con ambos MER incluso hasta el año 2005.